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No soy politólogo, ni sociológo, ni historiador, ni critico literario. Tampoco soy profesor, escritor o músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Vivimos tiempos cruciales, intensos. No es momento de callarse la boca, de cruzarse de brazos. El pensamiento y la acción ponen en movimiento las ideas. Ellas siempre nacen crudas, incompletas, imperfectas. Razonarlas a fuego lento, difundiéndolas y discutiéndolas, es tarea crucial de la existencia. En éste, mi blog, intento concretar esa tarea. Te invito a pasar, si tus intenciones son reflexionar, argumentar y debatir con respeto por la opinión del otro.

5 ago. 2010

BIOLCATI, LIBERALES Y CRISPADOS.

En mi entrada anterior decia que el titular de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, en su discurso de apertura de la exposición de Palermo, apeló a la historia para presentar el sustento ideológico de la etapa dorada de la Argentina, la que a su entender transcurre entre 1880 y 1930. Sin embargo, sin mayores tapujos, consideró que a los padres ideológicos de tal modelo de país se los podía hallar en los orígenes mismos de nuestra vida independiente. Es así que menciona a Mariano Moreno y Manuel Belgrano como los dos intelectuales que pensaron el modelo agroexportador que concretaría la grandeza de la nación. Como ya lo mencioné, éste supuesto de "los hombres del campo" tiene su punto de partida en "la historiografía mitrista que ha inventado un Mariano Moreno apóstol del liberalismo económico". Sin embargo, es el propio Moreno, según nos cuenta Norberto Galasso, "el que se refiere expresamente a los perjuicios provocados por la libre importación (pues aún vigentes los aranceles, la mercancía extranjera ingresaba a valores bajos frente al producto nacional): "Desde el gobierno del último virrey se han arruinado y destruido todos los canales de la felicidad pública por la consesión de la franquicia del comercio libre con los ingleses, el que ha ocasionado muchos quebrantos y perjuicios" (Ratificando esta posición, años más tarde, los discípulos de Moreno, en la Asamblea del año XIII, reimplantarán los derechos aduaneros derogados por el Primer Triunvirato). Para corroborar hasta qué punto es insostenible la posición mitrista que finca el programa de Mayo en un cariñoso comercio con los ingleses, conviene recordar un artículo de Manuel Belgrano, claramente filiado al morenismo y hasta según algunos, partícipe en la elaboración del Plan (de operaciones), donde formula un proyecto industrializador y proteccionista: "El modo más ventajoso de exportar las producciones superfluas de la tierra, es ponerlas antes en obra, es decir, manufacturarlas. La importación de mercancías que impiden el progreso de sus manufacturas y de su cultivo, lleva tras de sí necesariamente la ruina de la nación. La importación de mercaderías extranjeras de puro lujo en cambio de dinero...es una verdadera pérdida para el Estado". / Entonces lo que podemos apreciar es que es verdad que Moreno redactó la Representación de los Hacendados y fue partidario del librecomercio y que Belgrano fue un fuerte impulsor de la agricultura como una herramienta esencial para el desarrollo de las naciones. Pero lo que Biolcati quizás no tenga muy encuenta es que tanto Moreno como Belgrano fueron parte de esa pequeña burguesía jacobina que ocupó el poder ni bien iniciada la Primera Junta de Gobierno. Una burguesía porteña muy diferente a la que vendría después y que en tiempos de Mitre impulsaría la Guerra al Paraguay con el pretexto de acabar con un tirano cuando en realidad se trataba de llevar el librecomercio apadrinado por los ingleses al interior del continente. Moreno y Belgrano no pensaron un proyecto de país para unas minorías sino uno más amplio, más inclusivo, más democrático. "Moreno, como Castelli, Belgrano, French, Beruti y otros, pertenece a esa pequeña burguesía revolucionaria inflamada por las nuevas ideas. Rousseau es su maestro y nutren asimismo su pensamiento las enseñanzas de Voltaire, Volney y D'Alembert así como la de Jovellanos y Florez Estrada. Pero aquella pequeña burguesía francesa o aquellos desharrapados de París que habían logrado tumbar el "viejo orden", aquellos que tomaron La Bastilla, abrieron un camino histórico por el cual avanzó impetuosamente la burguesía francesa dispuesta a consolidar esas banderas del liberalismo revolucionario y usufructuarlas bajo su propia perspectiva. Los Derechos del Hombre y del Ciudadano y las libertades democráticas se ensamblaron con el crecimiento económico, a través del desarrollo capitalista que conectaba el país para consolidar el mercado interno, unificando moneda, justicia y ejército y reafirmando la propiedad privada en el Código Civil de Napoleón. En cambio, ¿qué burguesía nacional existe detrás de Moreno y sus amigos? ¿Acaso la débil y vacilante burguesía española -incapaz siquiera de cumplir su rol en la península- puede convertirse en la clase social conductora de un proceso de unificación y desarrollo que englobe a España y América?(...)¿Acaso esa burguesía compradora, ese partido "de los tenderos", que es reacia a un profundo cambio, preocupada solamente, en su condición de vieja contrabandista, por los negocios del puerto e integrada además, por comerciantes ingleses radicados en Buenos Aires? ¿Qué clase social está en condiciones de explotar las riquezas, censarlas, invertir recursos en su explotación, incorporar mano de obra y acceder así a nuevas formas de producción en estas provincias americanas?" / Todos estos interrogantes se habrá formulado el joven Secretario de la Primera Junta de gobierno. Y al presentar su Plan de operaciones creyó encontrar algunas respuestas al "¿cómo, cuándo, de qué modo, promover el crecimiento económico y la consolidación de la democracia y la soberanía popular?" Sin embargo, el Plan diseñado por Moreno, especialmente en lo concerniente a la dimensión económica, era extremadamente audaz para su época y tocaba poderosos intereses que pusieron nerviosos a más de uno. / Por todo esto es que resulta más que llamativo que Biolcati eligiera sustentar su modelo de país en el pensamiento de un revolucionario jacobino, justo él que tanto habla de moderación.

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