BIENVENIDOS

No soy politólogo, ni sociológo, ni historiador, ni critico literario. Tampoco soy profesor, escritor o músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Vivimos tiempos cruciales, intensos. No es momento de callarse la boca, de cruzarse de brazos. El pensamiento y la acción ponen en movimiento las ideas. Ellas siempre nacen crudas, incompletas, imperfectas. Razonarlas a fuego lento, difundiéndolas y discutiéndolas, es tarea crucial de la existencia. En éste, mi blog, intento concretar esa tarea. Te invito a pasar, si tus intenciones son reflexionar, argumentar y debatir con respeto por la opinión del otro.

12 nov. 2011

SOÑANDOTE

¿Qué misterios rodean y envuelven nuestros sueños? ¿es posible encontrar algún tipo de código o mensaje en la presentación y contenido de nuestros sueños? ¡Quien sabe, quizás sí, quizás no! Durante los sueños todo tiene la apariencia de ser absolutamente real. Sin embargo, apenas pasados unos minutos de su finalización, todo se vuelve más confuso y caótico. Si durante el sueño parecía reinar cierta lógica y armonía, aun intuyendo que ello era imposible, finalizado el sueño advertimos lo inestable del terreno que pisamos, y lo vivido tan plenamente como real comienza a evidenciar que prevalece el caos y lo irracional. Y volví a soñarte pá. Estoy seguro(no me preguntes porqué)que era en Tucumán, quizás en Aguilares. Detrás parecían quedar unas canchas de futból, como viniendo del centro. Pero no estabamos solos. Por momentos me ví conversando con Tito o Cacho e inmediatamente pasaban a ser Ale o Javi. Charlábamos. De pronto aparece Lidia, tu hna, mi tía. Parece regresar de un largo viaje. Se la nota cansada pero a la vez plena de una fuerza singular. Camina decidida, apenas si nos saluda. Le digo algo. Creo que no me contesta. Parece algo enojada. ¿Estás enojada Lidia? Espero que no. / Me decís algo sobre ella y te sumas a su marcha. Te veo claramente por primera vez en todo el sueño. Lucís cansado, con el paso del tiempo haciendose evidente en tu ser. Vestís una ropa clara, quizás una chomba en vez de camisa. Se adelantan en el camino que va transformándose en un sendero que se interna en un bosque. Lidia desaparece de escena. Me decís algo más(¿porqué no puedo recordar las palabras?) Pienso en responderte pero enseguida pienso que te veo entusiasmado caminando en este bosque que bien podría ser un cerro tucumano y que luego te lo diré. Te veo desaparecer en el bosque. Despierto. Te extraño. Te lloro.

4 nov. 2011

40 años, y un final cada vez más cercano.

Comenzaba a preocuparme el hecho de que no se me ocurriera de qué escribir. El acto de escribir, ya lo he escrito otras veces, resulta parte esencial de mi terapia emocional, de mis mecanismos de defensa, de mi proceso indagatorio que me lleve a saber, en definitiva quien fui y quien soy, con la esperanza de tener respuestas en la incertidumbre de los tiempos por venir. / En pocas horas cumpliré 40 años de vida. No todos los días ocurre un hecho similar. A decir verdad, ocurre una sola vez, aunque luego, por espacio de un año entero, podamos decir que tenemos 40. ¿Equivale a poco o mucho cumplir 40 años? Como en casi todo, la respuesta dependerá de la subjetividad de cada uno, de sus vivencias y las lecturas que haga de las épocas presente y futura. Algunos quizá consideren que todavía estan lejos de un tiempo de madurez y continuen encarando la existencia como si tuviesen 20 años. Otros interpretaran que estan en la etapa ideal, a medio camino, donde la madurez alcanzada les permite mostrarse como personas equilibradas, sólidas, seguras de sí mismas. Y otros sentiran que entran en tiempos turbulentos, de crisis personal, en donde nos encaminamos, cada día que pasa, a un final más cercano. De cómo cada persona interprete la significación de la muerte, en cada etapa de su vida, dependerá en gran medida su actitud frente a la vida. / Uno intenta ser una persona madura, equilibrada y optimista. Pero la existencia humana sufre el constante ataque de duros golpes que te hacen vulnerable, que te enferman y enloquecen. A medida que vemos crecer a nuestros hijos nos enteramos de la muerte de seres que fueron nuestros ídolos cuando éramos pibes y de nuestros padres y tíos. Llegará el día inevitable de la partida de nuestra generación y serán nuestros hijos los que queden desolados, abrazando a nuestros nietos.