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No soy politólogo, ni sociólogo, ni historiador, ni crítico literario, ni músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Si puedo decir que soy escritor y quizás a través de mis palabras pueda de algún modo aproximarme a lo que no soy.

3 dic 2011

BALANCE Y REFLEXIÓN

En poco más de dos semanas(escribo estas líneas un 15 de diciembre) habrá finalizado un año más de nuestra existencia. ¿Pero ha sido realmente el 2011 un año más? Cuando llega esta etapa del año nace en nosotros la necesidad, y hasta la urgencia, de hacer una pausa y reflexionar como nos fue en todo el año. Hacemos, o por lo menos lo intentamos, un balance. Es prácticamente imposible que el balance se limite a contrapesar hechos, fechas y cifras varias, aplicando puros criterios objetivos. Hacer balance conlleva necesariamente pensar, meditar, subjetivar todo lo que nos pasó personalmente y todo aquello que directa o indirectamente afectó nuestra vida y la de nuestros seres más cercanos. / 2011. No tengo la menor duda de que este año que finaliza ha sido el más duro que me ha tocado vivir en mis cuarenta años de existencia. Y esa certeza radica en el dolor y la tristeza que provocó en mi la muerte de mi viejo, el 31 de enero de este año que ya también comienza a morir. Diciembre del 2010 había sido, a pesar de estar yo de vacaciones, un mes muy difícil porque a Mateo debían operarlo de cálculos pero en el hospital se demoraban en concretar la operación. Ese mes vivimos con Guillermina, Ángeles y Emilia una semana muy dura porque Fabiana y Mateo pasaron las 24 hs del día, de todos esos días, internados a la espera de la operación. Finalmente la operación se concretaría a mediados de enero de este año. Yo ya estaba trabajando desde fines de diciembre y la operación se presentaba como una gran complicación por el cuidado de las nenas. Ellas sufrían mucho la ausencia de la madre y no podía dejarlas con los cuidados de otras personas. Mi viejo estaba de vacaciones pero durante dos días me hizo el último favor que yo necesitaba: me cubrió en mi horario laboral(trabajabamos en el mismo sitio). Por esos caprichos del destino falleció el día que retornaba de sus vacaciones, el lunes 31 de enero del 2011. Luego los meses pasarían de una manera fugaz, veloz, aunque ahora, estos últimos meses esa marcha parece haberse detenido, como si el 2011 tratara de evitar lo inevitable: el fin de sus días. / 16 de Diciembre. No será de extrañar, entonces, que estas líneas esten teñidas de pesimismo, angustia y cierta desesperanza. Es que uno, por más que diga lo contrario, no está preparado para enfrentar a la muerte de sus seres amados, mucho menos aún si esa muerte acontece de manera fulminante, silenciosa, de la noche a la mañana. Quizás lo que más duele, lo que más le tortura a uno sea no haberse despedido correctamente. No para decir adios, porque, normalmente, nunca nos imaginamos que al otro día ya no volveremos a charlar con la otra persona. La despedida adecuada, y esto recién ahora soy capaz de advertirlo, jamás puede ser explícita. Uno está bien con la otra persona cuando ha sido capaz de demostrarle su gratitud por todo lo que le ha dado y, por sobre todo, cuando ha sido capaz de comunicarle cuanto lo ama. Allí radica una despedida implícita, puesto que puede partir satisfecho de haber dado todo y de saberse amado. / La pregunta obligada es entonces: ¿supo mi viejo cuan agradecido estaba por todo lo que me dió? ¿supo que realmente lo amé? Aunque podamos inferir que fue así, ya no hay forma de saberlo exactamente. Sin embargo, y sin la menor intención de eludir mi responsabilidad, es posible darle otro sentido a aquellas preguntas: ¿fui capaz de demostrarle a mi viejo toda mi gratitud y mi amor hacia el? Seguramente que lo intenté pero nunca voy a estar seguro de los alcances de esos intentos, basicamente porque siempre fui pésimo para comunicar lo que pensaba y sentía. Cierta vez, años atrás, mi querida prima Mirta(a quien volví a ver, luego de años de distanciamiento geográfico, como consecuencia inesperada del fallecimiento de mi viejo) me dijo que algunos varones sufren mucho la pérdida de sus padres, ya que en vida de ellos jamás supieron como expresarles su aprecio y cariño. Es probable que algo de todo esto me ocurra también a mi, ya que los vínculos con mis viejos siempre se caracterizaron por una alta dosis de frialdad. Rastrear los orígenes de esa situación puede que sea muy interesante y productivo, considerando el sentido terapeútico que le atribuyo al proceso de escritura, pero no me quiero desviar demasiado con la profundización de mis recuerdos familiares. / Retomando pues los aspectos que referían al balance del 2011 y el predominio en ellos de la negatividad, hubo un hecho deportivo que marcó a los riverplatenses de distinta manera, dependiendo del grado de fanatismo de cada uno. Durante la primera parte de este 2011 que se va, los hinchas y simpatizantes de River tuvieron que soportar el hecho más negativo de su historia: descender de categoría para ir a jugar a la b nacional( como si no fuera poco tan mala racha, su eterno rival deportivo se consagraría campeón en los primeros dias de diciembre). De chico y adolescente fuí mucho más fanático que en la actualidad. (continúa en los comentarios)

1 comentario:

  1. Tener la camiseta de River(limpia de publicidad!) y una pelota de cuero con los sagrados colores rojo y blanco eran parte fundamental de lo que entendíamos por felicidad. Durante muchos años, en aquellas tardes de tremendos pelotazos que sacudían nuestra casa y la de los vecinos, Rubén pasó a ser Daniel Passarella, Ale se convertía contra su voluntad en J. J. López, Javi con gusto era Mostaza Merlo y yo, con un orgullo desbordante, no era otro que el Beto Alonso. Eso sí, cada vez que íbamos al arco, cada uno de nosotros adquiría la fisonomía del Pato Fillol. Como es lógico suponer, nuestro fanatismo por la banda roja nacía del fanatismo de mi viejo por el club de Nuñez. Rubén y Javi seguramente son mucho más fanáticos de lo que yo puedo serlo hoy en día. Mi viejo siempre escuchaba los partidos por la radio y en los últimos tiempos los veía por televisión con mayor frecuencia. Muchas veces me llamó al trabajo para avisarme que transmitían el partido por tv. ¿A que viene todo esto? Sólo para decir que, si es que es posible encontrar un aspecto positivo en la muerte de mi viejo, en el 2011 no tuvo que sufrir en vida todo lo que han sufrido la mayoría de los hinchas de River Plate.

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