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No soy politólogo, ni sociológo, ni historiador, ni critico literario. Tampoco soy profesor, escritor o músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Vivimos tiempos cruciales, intensos. No es momento de callarse la boca, de cruzarse de brazos. El pensamiento y la acción ponen en movimiento las ideas. Ellas siempre nacen crudas, incompletas, imperfectas. Razonarlas a fuego lento, difundiéndolas y discutiéndolas, es tarea crucial de la existencia. En éste, mi blog, intento concretar esa tarea. Te invito a pasar, si tus intenciones son reflexionar, argumentar y debatir con respeto por la opinión del otro.

17 abr. 2012

NACIONAL Y POPULAR. YPF/CFK

Los grandes poderes que buscan el bienestar de unos pocos y el sufrimiento de muchos, a través de todo tipo de dominación, han procurado siempre desvirtuar y menospreciar la noble consigna "Nacional y Popular", para crear dos términos malditos y de fuerte sentído peyorativo: nacionalistas y populistas. Basta leer algunos diarios, ver varios programas televisivos o escuchar a mucha gente en la calle, para darse cuenta que tanto "nacionalista" como "populista" son consideradas malas palabras, lo que va evidenciando el triunfo cultural de los poderes contrarios a la patria y el pueblo argentino. / Quisiera entonces ir retomando los argumentos de quienes critican al gobierno. La crítica más fuerte y atendible pareciera ser que el gobierno "otra vez" está haciendo mal las cosas, que nos ponemos en víctimas cuando en verdad somos cómplices de esta situación. / Antes que nada voy a decir que así como el peor error de los Ultra k es aplaudir todo lo que dice el gobierno; el peor error de los opositores es considerar que todo está mal y que toda iniciativa gubernamental está condenada al fracaso. / Ahora bien, ¿las dirigencias políticas de un país marchan siempren a contramano de la sociedad? ¿O existe entre ellas una relación singular y poderosa, donde ambos se retroalimentan, atrayéndose unas veces, repeliéndose otras veces? Siendo un total ignorante de estas teorizaciones tiendo a pensar más en la segunda opción. / Es verdad que la sociedad argentina de los noventa apoyó, con distintos niveles de entusiasmo, las privatizaciones impulsadas por la dirigencia política. También es verdad que esa dirigencia incluía, a nivel provincial, a los gobernantes argentinos de los últimos años. Pero hay que considerar que veníamos del desastre radical, con hiperinflación, saqueos y anticipada entrega del poder incluida, con una sociedad vulnerable, que buscaba algun cambio y que había quedado muy permeable al discurso neoliberal que demonizaba al Estado(ya ni siquiera Benefactor) y glorificaba al Dios Mercado, siendo las empresas privadas las predilectas de los vientos de cambio que llegaban desde el "primer" mundo. / El inicio del siglo XXI nos encontró más colonizados que nunca por la subordinación a las políticas imperiales. Entonces sí hubo una ruptura sociedad-dirigencia política, reflejada en el "que se vayan todos". Recordemos que el Presidente se escapó en helicóptero y que los políticos no podían salir del Congreso sin riesgo a ser escrachados o linchados. La sociedad reclamaba un cambio, uno más en nuestra historia. / Y llegó una dirigencia política que revirtió el odio y el temor a la política. Los jóvenes comenzaron a movilizarse como pocas veces se ha visto; se empezó a discutir la política porque ella volvió al centro de la escena al revalorizarse su rol en la modificación de la realidad. / Nadie niega que falta mucho por hacer. Y en ese reconocimiento late la posibilidad de corregir los errores del pasado. Si el gobierno nacional y amplios sectores sociales han madurado la idea que es necesario volver a recuperar la soberanía energética estoy lejos de pensar que se trata de actitudes y hechos nacionalistas/populistas, en el sentido peyorativo que remarcaba al inicio. Más bien creo que se trata de políticas enmarcadas en la mejor tradición Nacional y Popular de nuestra Patria. Políticas que obedecen a una clara realidad: la disminución de nuestras reservas y las extraordinarias utilidades logradas por Repsol, las cuales no fueron reinvertidas adecuadamente en el país. Pero además, los recursos explotados estan en nuestro subsuelo, no en España, y en un mundo que ve con espanto que Israel y Estados Unidos se preparan para invadir Irán, es preciso tomar recaudos frente al desabastecimiento petrolero que hundirá aun más la frágil economía global. Los españoles no solo han de estar preocupados por la pérdida de tan próspero negocio, sino por el escenario bélico que terminará por arruinar sus intenciones de ser los mejores alumnos en la aplicación de las políticas de ajuste de un modelo capitalista fracasado. / Para ir finalizando. Yo no sé si España es mejor o peor que nosotros. Nunca he tenido que emigrar y no me interesa entrar en esa discusión sobre la superioridad de las naciones. Es posible que ambos países tengan aspectos en común. Pero apostar, como lo hacen algunos, a que le irá mal a los dos países es pensar en negativo. Por lo pronto, cada día que pasa se pierden cientos de trabajo en España. Como contrapartida, cada vez llegan más españoles a nuestro país, escapándoles a la crisis mundial. ¿Crisis mundial de la economía? Practicamente no se habla de ella en nuestro país, tercermundista, atrasado, peronista, nacionalista, populista, y por si fuera poco todo ello, gobernado por una mujer. //