BIENVENIDOS

No soy politólogo, ni sociológo, ni historiador, ni critico literario. Tampoco soy profesor, escritor o músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Vivimos tiempos cruciales, intensos. No es momento de callarse la boca, de cruzarse de brazos. El pensamiento y la acción ponen en movimiento las ideas. Ellas siempre nacen crudas, incompletas, imperfectas. Razonarlas a fuego lento, difundiéndolas y discutiéndolas, es tarea crucial de la existencia. En éste, mi blog, intento concretar esa tarea. Te invito a pasar, si tus intenciones son reflexionar, argumentar y debatir con respeto por la opinión del otro.

29 jun. 2012

¿LA MADRE DE LAS BATALLAS?

La presente publicación comenzó a ser elaborada hace un par de meses, pero hasta el momento había permanecido guardada entre mis borradores, en parte porque aun le faltaba (y le sigue faltando) algo màs de desarrollo teórico y en parte porque, por su contenido un tanto "radicalizado", según la opinión de algunas amistades, podía lastimar ciertas susceptibilidades de gente que quiero y aprecio.

Lo concreto es que en estas cuestiones políticoculturales estoy lejos de coincidir en plenitud con ellos; y en estos últimos días -y en los próximos también, es decir, entre los denominados 8N y 20N- los acontecimientos de la coyuntura nacional, donde las políticas y actitudes del gobierno de Cristina Fernàndez son enfrentadas con marchas ciudadanas quejosas y protestas y huelgas de algunos sindicalistas que dicen representar a todos los trabajadores argentinos, me incentivan a procurar una profundización teórica de mi posición al respecto.

Dicho esto como preàmbulo, intentemos avanzar en el anàlisis de una cuestión compleja, por el rechazo y la negación que produce en los principales involucrados, porque afecta sus bolsillos y por el conflicto latente, por lo menos en los últimos doscientos años, entre el Individuo y el Estado, lucha que configura a las sociedades modernas.
Ciertos reclamos que parecen ser justos, ocultan en verdad tremendas injusticias. Tal es el caso de lo que viene exigiendo cierto sector del sindicalismo argentino en representación de diversas ramas de la actividad laboral.
El reclamo principal se centra en el Impuesto a las Ganancias, también denominado Impuesto a los Altos Ingresos, que el Estado Nacional descuenta, a traves de las dependencias gubernamentales correspondientes, de los haberes de los trabajadores. A ese pedido se le ha sumado el tema de las asignaciones familiares que muchos trabajadores han dejado de percibir como consecuencia de la desactualización de las escalas salariales que fijan los montos a descontar.
En lo que hace al impuesto a las ganancias también se ha experimentado una desactualización de las escalas imponibles, aunque desde el sindicalismo se ha llegado a pedir la directa desaparición de cualquier impuesto que afecte el salario de los trabajadores argentinos.

Todo muy lindo y de algun modo comprensible. Pero actitudes y reclamos como los señalados evidencian el egoísmo, la falta de solidaridad y compañerismo y el nefasto individualismo que alimenta a las sociedades capitalistas, donde sólo importo yo y sólo yo: los demàs que revienten!
Para tales individuos el principio de inclusión social es una aberración que debe ser exterminada. Su principal enemigo es el Estado que pretende una mejor distribución de la riqueza, el que busca igualar las posibilidades de desarrollo de sectores vulnerables o de los historicamente marginados .
La palabra que màs los espanta y escandaliza escuchar es "impuesto" y odiaran al gobierno que los recaude.

No son solamente los sectores de clase alta, las elites u oligarquías las que se regocijan evadiendo impuestos. La marea individualista y egoísta arrastró a amplias capas de la clase media a una dinàmica existencial donde cualquier criterio racional de obligación tributaria, imprescindible en cualquier democracia, ha sido bastardeado.
No se equivoca la Presidenta cuando habla de la necesidad de dar una batalla cultural. Una faceta clave en esa batalla serà la concientización de una clase media que ha tendido a sentirse parte de las elites, evidenciando sus peores rasgos: creerse únicos, privilegiados, dueños del mundo y con derecho a pisotear al que menos tiene, al desprotegido. La madre de las batallas serà entonces, en gran medida inculcar en las clases medias -principalmente en ellas, aunque sin dejar de presionar a las clases altas- los principios de igualdad, solidaridad, cooperación y humildad.

Continúa...