BIENVENIDOS

No soy politólogo, ni sociológo, ni historiador, ni critico literario. Tampoco soy profesor, escritor o músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Vivimos tiempos cruciales, intensos. No es momento de callarse la boca, de cruzarse de brazos. El pensamiento y la acción ponen en movimiento las ideas. Ellas siempre nacen crudas, incompletas, imperfectas. Razonarlas a fuego lento, difundiéndolas y discutiéndolas, es tarea crucial de la existencia. En éste, mi blog, intento concretar esa tarea. Te invito a pasar, si tus intenciones son reflexionar, argumentar y debatir con respeto por la opinión del otro.

1 ago. 2012

AUTORITARISMO vs. LIBERALISMO?

mundo parió: Romero cuestiona el "mito" de Evita pero estigmati...: "El historiador no es un juez, y menos aún un juez de horca y cuchillo" (Knowles) Luis Alberto Romero rodeado de un montón de libros al ...

El enlace al post de Mundo parió y una relectura de un libro que leí por primera vez, casi como una obligación escolar, cuando era estudiante secundario, produciran la primera curiosidad de este post: que se base en el análisis de las interpretaciones sobre el Peronismo de dos historiadores, familiares entre ellos, de destacada trayectoria dentro de la historiografía académica y liberal.

Al comenzar a leer nuevamente "Las ideas políticas en Argentina" de José Luis Romero y cruzarme con las afirmaciones de su hijo, Luis Alberto Romero, sobre Perón y Eva Perón, no pude evitar la tentación y la imprudencia de intentar hacer mi propia reinterpretación del pensamiento de estos dos historiadores argentinos.

Nos dice ya de entrada José Luis Romero, en su "Advertencia para la primera edición" del libro ya mencionado: "En la era colonial se estudia el proceso de elaboración de dos principios políticos destinados a tener larga vida: el principio autoritario y el principio liberal, y, al mismo tiempo, se señala el comienzo del proceso de superposiciòn de cierta estructura institucional sobre una realidad que apenas la soporta. Ese duelo entre dos principios y este otro entre la realidad y la estructura institucional se perpetúa y constituye el nudo del drama político argentino".

Había dicho al inicio que leer Las ideas políticas...fue por una necesidad escolar: el profesor Levoratti nos hacía leerlo de principio a fin ya que sus evaluaciones de todo el año se basarian en el contenido de sus páginas.
Sin embargo, debo confesar que esa lectura me atrapó y abordé sus contenidos con entusiasmo y apetito histórico. Supongo que tuvo mucho que ver en ello el estilo de escritura de Romero padre: clara, agil, didāctica y, hasta en cierta forma, literaria. Seguramente en esas primeras lecturas el proceso de incorporar lo que el autor me decia era mas sencillo y directo que en la actualidad, por la sencilla razón que fueron de mis primeras lecturas históricas y aun no contaba con los mecanismos cognitivos que construyen la muralla desde la cual la Critica establece posición para aceptar o rechazar lo que ha de incorporar nuestro intelecto.

Lo mismo me pasaria con mis primeras lecturas de los libros de Luis Alberto Romero. Con el tiempo, y luego de incorporar otros relatos, iria tomando conciencia que ya no estoy tan de acuerdo con ciertas afirmaciones de estos historiadores, sobre todo a las que refieren al Peronismo, ya sea el de Juan Perón y Eva Duarte o al de Nėstor Kirchner y Cristina Fernandez.

Ahora bien, si pretendo ser fiel a mi convicción de que nadie es propietario de la verdad absoluta, mas aun en tematicas históricas, no debo sentir vergüenza de reconocer que tengo en mi biblioteca libros de estos historiadores, que cierta vez los lei y que, probablemente, los relea en alguna otra ocasión. Si nadie posee la verdad absoluta necesariamente todos han de tener una parte de ella, es decir, su verdad, que puede llegar a parecernos cruel y que tiende a configurar la trinchera desde la cual el otro defendera su posición ideológica.
De todos modos, si se advierte que estan dadas las condiciones para el debate, recomiendo no esquivarlo ya que el intercambio de opiniones contribuye a nuestra formación intelectual y ciudadana. Y aqui radica una fundamental razón para leer los libros de diversos historiadores, aun de aquellos que tienen ideologias distanciadas a las nuestras: la historia se interpreta mejor conociendo y contrastando las opiniones de varios autores, en lo posible identificados con distintas corrientes ideológicas e historiograficas.
(continua)