BIENVENIDOS

No soy politólogo, ni sociológo, ni historiador, ni critico literario. Tampoco soy profesor, escritor o músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Vivimos tiempos cruciales, intensos. No es momento de callarse la boca, de cruzarse de brazos. El pensamiento y la acción ponen en movimiento las ideas. Ellas siempre nacen crudas, incompletas, imperfectas. Razonarlas a fuego lento, difundiéndolas y discutiéndolas, es tarea crucial de la existencia. En éste, mi blog, intento concretar esa tarea. Te invito a pasar, si tus intenciones son reflexionar, argumentar y debatir con respeto por la opinión del otro.

18 ago. 2016

LUCIÉRNAGAS DE SOLANO. Reflexiones... parte dos

Continuando con esta serie de notas, en el marco de distintos eventos culturales que se estan realizando para celebrar los 350 años de la fundación de Quilmes y los 67 años de la fundación de San Francisco Solano, abordaremos los distintos relatos en los cuales Víctor Gabriel Gullotta rememora al extinto Ferrocarril Provincial.
En su reciente libro, Luciérnagas de Solano. Pinceladas del origen de nuestra ciudad, encontramos al menos cuatro relatos donde el autor nos habla sobre distintos aspectos de ese tren que ya puede ser considerado legendario.
No solo se refiere a él con datos técnicos y procesos históricos sino también, por medio de anécdotas y recuerdos propios, con los cuales nos traslada a esos años de su infancia y juventud.

Mi primeros años de vida coinciden con los últimos años del tren. Cuando dejó de funcionar yo aún no había ingresado a la escuela primaria. No encuentro en mi memoria alguna imágen de aquella bestia de hierro. Esto me resulta llamativo al considerar que sí conservo imágenes del viaje en tren que mi familia realizó a Tucumán en diciembre del 75.
Sin embargo, hay un recuerdo que sí ha perdurado de aquellos años en que el tren circulaba. Es el sonido de su pesado andar y el de su silbato o bocina. Es de noche o en las primeras horas del día en las que aún reina la oscuridad. Vivimos en una casilla de apenas dos habitaciones, en la calle 854, a media cuadra de la 893. El cruce de la Monteverde con las vias está relativamente cerca.
Escribió Gullotta: "El tren, ya en plena velocidad, se bamboleaba a diestra y siniestra. A cientos de metros de la avenida Monteverde la bocina empezó a tocar enloquecidamente. Una costumbre a esa altura de las vías".

Los límites de la geografía que conocía de chico era singularmente reducida. Cuando fui entrando a la adolescencia, a medida que aumentaba mi curiosidad también aumentó mi libertad para superar esos límites. Fue asi que siguiendo las vías hacia el sur, más allá de la Monteverde, llegué a un puente alli donde las vías se cruzaban con el arroyo Las Piedras. Todo aquello representó para mí un descubrimiento formidable; por el tamaño de aquella estructura y porqué el gran espacio verde que se veía hacia el sur daba la sensación de un territorio a explorar y conquistar.

Así lo narra Gullotta, de manera tierna y poética: "Él nos mira todavía a lo lejos, puerta de entrada y de salida al sur pampeano profundo. Oscuro sigue en su soledad, más olvidado que nunca. Están allí mis queridos amigos escondiéndose en sus recovecos, debajo de los durmientes, cuando el destartalado pero furioso tren los pasaba por encima y les daba para siempre el pasaporte de valientes. Allí están todavía los más osados caminándolo desde lo alto, tal vez para que la altura del hombre se viera desde Egipto, digo, desde el Camino Gral Belgrano, y desde la cúpula de la iglesia de Rafael Calzada".

En ciertas ocasiones sucede que las vias del ferrocarril son tendidas con el objetivo de unir pueblos ya existentes. En este caso el tren ya circulaba anteriormente a la creación de Solano. Los lotes de mayor valor fueron aquellos que más cerca se ubicaban de las vías del Ferrocarril Provincial

Nos dice Gullotta en "El último tren de trocha angosta" : "Nuestro viejo tren comenzó a funcionar en 1927 como un gran proyecto económico y social del Gobierno de la Pcia de Bs. As. El tren estaba desde antes de la fundación de Solano. Recién cuando se levanta el pueblo se constituye el Parador Km. 46, la distancia que había desde La Plata, su ciudad cabecera. Luego, pero nunca oficialmente, se convierte en La Estacion San Francisco Solano. Desde el principio abordarlo era toda una aventura y un viaje apasionante. Los primerísimos habitantes llegaron a detenerlo haciéndo señas o prendiendo antorchas en la noche".

Cincuenta años funcionó el tren de trocha angosta que unía Avellaneda-La Plata, e incluso hasta localidades en el límite con La Pampa. La etapa dorada con San Francisco Solano duró algo más de 25 años.
En 1977 el gobierno cívico militar que había llegado al poder un año antes decretó su extinción. No les importó eliminar el factor de progreso que representa el ferrocarril para los pueblos.
Si la trocha angosta implicaba una tecnología ya inapropiada por razones de costos y seguridad debieron buscar soluciones que potenciaran los enormes beneficios de contar con un ferrocarril activo.

La fundación y crecimiento de Solano se da en un fuerte contexto de inmigración interna y externa junto a una creciente tendencia industrialista. Muchisimos laburantes recurrían al tren para ir y venir de sus trabajos.
La dictadura militar implementó un sistemático plan para retornar al modelo agroexportador de la vieja y vengativa oligarquía. La desindustrialización de las grandes urbes era un golpe letal a las masas trabajadoras.
Fua así que el viejo tren pasó a ser para muchos habitantes de Solano solo una leyenda más.