BIENVENIDOS

No soy politólogo, ni sociólogo, ni historiador, ni crítico literario, ni músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Si puedo decir que soy escritor y quizás a través de mis palabras pueda de algún modo aproximarme a lo que no soy.

19 feb 2015

OBJETIVO FINAL: LA NO CONTINUIDAD DEL MODELO K

La realidad, el tiempo histórico en el que se desarrolla nuestras vidas, siempre ha sido compleja y turbia. Quizá sea esa complejidad lo que determina lo fascinante que resulta encontrar algunas pistas, algunos indicios que nos muestren el camino a seguir, con el objetivo de lograr certezas, y, en definitiva, alcanzar una porción de una verdad que suele ser esquiva, intencionalmente ocultada.
Sería ingenuo pensar que las cosas pasan solo porque sí, que no hay nadie detrás interesado en que así ocurran. La verdad absoluta jamás es revelada a la gran mayoría de los actores sociales. Generalmente conocemos algo de ella porque es la cuota mínima e indispensable que están dispuestos a ceder. Lo triste es que muchos se conforman y hasta llegan a ser felices con esa verdad.
Sin embargo, el gran desafío consiste en descubrir porciones mayores de verdad, para lo cual se requiere previamente la toma de conciencia de que algo no está bien, que lo que sabemos no logra explicar la realidad y que existen personas interesadas en mantenernos en las sombras de la ignorancia.

Los sucesos que vienen conmoviendo a la opinión pública nacional e internacional son de una complejidad tal que requieren de un sincero esfuerzo racional para lograr hallar y descifrar las intrincadas conexiones entre distintos hechos y procesos sociales, políticos y económicos.
Hemos dicho ya que las cosas no pasan porque sí. Un evento está determinado por una serie de circunstancias, de variables visibles y sencillas, pero también por otras que no lo son, todas ellas producto -hay que remarcarlo todas las veces que sea necesario- del interés y del accionar de los hombres.

Decir que el fiscal Alberto Nisman se suicidó o que fue asesinado por culpa exclusiva del gobierno es realizar un razonamiento muy básico, superficial e ingenuo.
Debe quedar claro que no pretendo aquí descubrir grandes verdades ni indicar como debe pensar cada uno. Solo quisiera poder realizar algunas consideraciones sobre las causas y las consecuencias de la muerte de Nisman, las que evidencian la complejidad que vengo señalando para contradecir el razonamiento simplista de ciertos sectores sociales.

Una pregunta fundamental que deberíamos formularnos, más allá de si fue suicidio o asesinato, es: a quienes beneficiaba o perjudicaba su muerte?
Los hechos que se vienen produciendo desde hace un mes, con marcha "del silencio" incluida, demuestran que el principal perjudicado con la muerte del fiscal Nisman es el gobierno nacional, representado en la figura de la presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner.
Y esto porqué es así? Acaso la Justicia ha demostrado que la presidenta o alguien del gobierno dio la orden de matar al fiscal que denunció a Cristina por un supuesto encubrimiento de los iraníes sospechosos de haber participado en uno de los mayores atentados ocurridos en Argentina?

No. La Justicia aún no tiene indicios ciertos que abonen la hipótesis del asesinato, sin embargo, gran parte de la sociedad tiende a pensar en ese sentido y aquí es necesario ir analizando una serie de variables que explicarían el porque de ese comportamiento ciudadano.
La presidenta representa a la máxima figura del Poder Político. Cuando se trata del "Poder" la gente tiende a creer que solo reside en la dimensión política, atribuyéndole características negativas, casi perversas. Con los otros "Poderes", ya sea el legislativo, el judicial, o el corporativo económico-mediatico no evidencia tantos reparos ni inquietudes.
Esto demuestra no solo parte del razonamiento simplista de mucha gente sino que evidencia como operan algunos grupos de poder para dar a conocer solo fragmentos de la verdad.
Porque la verdad es que el " Poder Político" en las sociedades democráticas es el más vulnerable frente a los embates de los restantes poderes.

"Un fiscal denunciando a la presidenta? Eso sí que es tener coraje! Es un verdadero patriota! Tiene todo mi apoyo si enfrenta a los políticos corruptos, soberbios y tiranos!"

El débil y honesto obtendrá mayores simpatías que el poderoso y corrupto gobernante; es casi una ley bíblica.

Sin embargo, es momento de preguntar: sabía la mayoría de las personas quien era el fiscal Nisman? Sabía de sus contactos con la embajada norteamericana y los servicios de inteligencia extranjeras , de sus informes  y visitas al gobierno norteamericano?

Insisto en que debemos esforzarnos en profundizar el análisis de distintas y -en ocasiones- contradictorias situaciones o variables. Veníamos hablando de los poderes.
Es una obviedad decirlo, pero muchos parecen no entender que detrás de un determinado "Poder" hay intereses humanos.
El poder político en Argentina, especialmente cuando se ha tratado de gobiernos de tendencia nacional y popular, siempre ha visto su accionar y pensamiento, atacado y despreciado por fuerzas imperialistas y oligárquicas, y esencialmente antipopulares.

Continúa

9 ago 2014

Los Centuriones de Aguilares (proyecto literario a largo plazo)

Por unos instantes cuya duración no podría precisar, pareció que un eclipse dejaría en penumbras a todo el potrero, siendo nuestros cuerpos devorados por las sombras proyectadas por aquel objeto circular que, deslizándose entre nuestra área y la media cancha, se había interpuesto entre el sol y la Tierra.
Cuando la pelota dejó que la luz solar pudiera iluminarnos con su máximo potencial todos pudieron admirar la destreza con la que Miguel durmió el balón en su pecho. Un segundo más tarde, casi sin respirar, lo tenía apretado bajo su pié descalzo, rojizo ya de tantas pisoteadas recibidas por rivales que jugaban con calzado deportivo.
Cuál gladiador que se prepara para lanzar  su arma más letal, levantó su cabeza y observó el rápido movimiento de su hermano Pedro en el área contraria. Intuyó entonces el mejor lugar donde la desenfrenada carrera debía cruzar la trayectoria de la pesada pelota y con toda su fuerza le pegó con su prodigiosa zurda.
Sinceramente no creo que muchos se hubiesen atrevido a dar el salto y meter la cabeza para desviar lo que ya había dejado de ser una pelota para convertirse en una pesadísima y mortífera bala de cañón.
El arquero de ellos no tuvo una reacción digna de los grandes porteros y no hizo mucho por detener la esfera incandescente que ingresó en el ángulo superior derecho de su arco.
Pero no pudimos celebrar inmediatamente aquella obra maestra, de la que me sentía infinitamente orgulloso, no solo por mi condición de arquero que había iniciado la secuencia hacia el gol de la victoria, sino por el peculiar hecho de que los otros dos jugadores partícipes de la jugada eran mis hermanos.
Al ver caer a Pedro luego del cabezazo corrí enloquecido hasta el otro extremo de la cancha. Miguel ya estaba allí,  intentando reanimarlo. Los otros changos contemplaban entre sorprendidos y asustados. Permaneció inconsciente solo segundos...los más prolongados de mi vida. Al abrir sus ojos y ver a todos sobre él preguntó:
_Que? Ganamos ?
La respuesta fue una exclamación colectiva plena de algarabía, donde se mezclaban la tranquilidad por verlo recuperado a nuestro goleador y la felicidad por haber vencido a un duro rival, quizás el más difícil de los que habían llegado desde los barrios ricos.

Tan importante victoria sin duda acrecentaría nuestra fama en el barrio propio y en los vecinos. Pedro, Miguel y Juan Centurión. Los tres centuriones del barrio Independencia cuya popularidad comenzaba a expandirse a las demás barriadas de Aguilares.
Los del equipo rival ya se retiraban cuando uno de ellos se detuvo para gritarnos:
_Hey, "centuriones", porque no le ruegan a Perón una ayuda? Aunque sea para unas zapatillas que les de dignidad!

Miguel ya quería correrlo pero le tomé del brazo:
_No vale la pena. Quedaron calientes por la paliza que les dimos.
_Si, pero...

No término de expresar su pensamiento. Aunque se lo percibía molesto por aquel malicioso comentario.
Pedro ya marchaba unos metros delante nuestro y sin darse vuelta casi que gritó:
_Volvamos a casa!. Mañana será un gran día por la llegada del presidente.

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6 ago 2013

UN OCTUBRE AÚN INVERNAL

El mes de Octubre tiene para mi varias significaciones, tanto a nivel personal como en lo que hace a las dimensiones políticas e históricas de nuestro país.
En casa, durante el mes de Octubre, se daba el peculiar hecho de recordar y celebrar los dos cumpleaños de mi viejo. Había nacido el 2 de Octubre de 1944, pero recién fue registrado en la memoria del Estado Argentino el dia 23 de ese mes y de aquel año.
Un año después, en octubre del 45, puede decirse que nació a la vida política argentina una fuerza popular que palpitaba desde hacía tiempo en lo profundo de la sociedad. Cuando el pueblo encontró a su líder nació el peronismo.
Mi viejo, que siempre fue peronista, fue, antes que cualquier libro o película, el primero en transmitirme sus impresiones y razonamientos sobre el 17 de Octubre del 45 y toda la historia que vino después.
Él, al igual que yo -y al igual que muchos- se sintió traicionado y defraudado por el posmoderno caudillo riojano que, cual pastor poseído por un impulso mesiánico, llevó a su rebaño a las fauces mismas del lobo neoliberal.
Él, mi viejo, al igual que yo -y al igual que unos pocos- apostamos todas las fichas a ese gobernador flaco, alto y prácticamente desconocido que los vientos del sur traían al centro de la escena política nacional, en una necesaria renovación de la esperanza que, sin embargo, no contaba con mucho margen de maniobra ante el descrédito generalizado que provocaba la clase política en una sociedad diezmada por las políticas impuestas por el imperialismo globalizado.

Y él, mi viejo, al igual que yo -y al igual que muchos argentinos que lo incorporaron a su sistema emocional- habrá sentido una enorme tristeza y habrá llorado cuando se enteró, un 27 de Octubre del 2010, que Néstor Kirchner, el ex presidente que llegó desde el sur patagónico, había fallecido.
Tres meses después falleció mi viejo. No llegó a votar por la reelección de Cristina Fernández de Kirchner, quien había sido la gran compañera de vida y de militancia del ex presidente, en Octubre del 2011.

Es decir entonces, que en algunos años el mes de Octubre ha implicado vida, nacimiento, ebullición, expansión, "revolución",
lealtad y primavera.
Pero también han existido los años en donde Octubre ha implicado muerte, decepción, tristeza, retrocesos, "contrarrevolución", traición y una persistente sensación invernal.
Quiero referirme entonces a Octubre de 2013....

(Continúa en breve)

22 jun 2013

NO SOY OPOSITOR, al modelo K (parte dos)

Intento nuevamente retomar el hábito de la expresión escrita a partir de la continuación de ciertas temáticas -y sobre todo del espíritu- abordadas en una de mis últimas publicaciones, cuyo título bien podría considerarse toda una declaración de principios o, si se prefiere, un grito de guerra.
En efecto, decir "no soy opositor" no resulta políticamente correcto cuando pareciera que está creciendo la población que dice estar disconforme con las políticas del gobierno o expresan un fuerte rechazo a la investidura presidencial.

Ahora bien, algo extraño acontece cuando lo que se dice no tiene una lógica correspondencia con lo que se piensa.
Es raro que en los ámbitos públicos que frecuentamos encontremos una opinión favorable de la gestión del gobierno nacional o una perspectiva optimista de dicha gestión.
Pareciera existir en los argentinos una llamativa predisposición a la negación, y a la negatividad: todo, pero todo, lo que hace, o deja de hacer el gobierno está mal. De este modo, en la oficina, en el colectivo, en el almacén o en la cola del banco, nos cruzamos con voces opositoras; y su efecto contagioso sobre los demás es notable: expresar su bronca los regocija, como si la felicidad se lograse en la explicitación de una opinión compartida.

Sin embargo, decíamos que muchos sufren, sin saberlo, una grave patología:
decir algo en lo que no se piensa realmente. La gente repite lo que escuchó, sumándose a las voces críticas del gobierno. Pero, a la hora de votar tienen peso distintos razonamientos, en un proceso interno y silencioso que poco tiene que ver con las expresiones publicamente emitidas.

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No es cuestión de menospreciar o ignorar las voces opositoras, críticas del gobierno, puesto que en ellas se pueden hallar quejas sinceras y reclamos genuinos.
Lo que sí es criticable y motivo de reflexión es que esas voces opositoras no sean las expresiones de una sociedad politizada o ideologizada; sino más bien es la voz de una sociedad mediatizada, donde el discurso emitido es casi un eco perfecto del relato producido por los medios.

Es necesario decir, una vez más -y todas las veces que se requiera su explicitación-, que se está librando una batalla cultural cómo pocas veces en la historia nacional. Los bandos están claramente definidos. Por un lado quienes desean mayor libertad, más democracia, más participación ciudadana, más y mejor Estado para la construcción de un modelo político, social y económico inclusivo, solidario, nacional, popular y democrático.
Por otro lado, los que quisieran una ciudadanía menos politizada, un modelo económico donde el Mercado hiciera sentir el rigor de su filosofía excluyente, egoísta, corporativa y antinacional; donde la democracia es sólo una gran farsa para ocultar la dominación del poder económico sobre las instituciones de la república.

Parte fundamental de esa batalla cultural que nos atraviesa es la creación de un discurso, de un relato que legitime los principios y argumentos de cada bando. Y otra parte fundamental en la batalla cultural es el posicionamiento que haga cada uno de nosotros, participando activamente, pasivamente o pretendiendo quedar al margen de la disputa por el predominio de uno de los modelos sobre el otro.

Continúa






30 abr 2013

REVOLUCIÓN. Mayo de 1810

Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata. En sus calles, comercios y lugares de reunión la tradicional tranquilidad de la vida colonial ha dado paso a un clima social hiperactivo, nervioso, donde los debates y las reuniones secretas están a la orden del día.
Es el mes de Mayo. El año: 1810. Inminentes sucesos estan por establecer una bisagra entre el pasado, de raíz colonial y el futuro, de carácter nacional.
Sin embargo, es imposible comprender lo acontecido en mayo de 1810 sin saber que venía ocurriendo desde años anteriores, tanto en Buenos Aires y otras ciudades del Virreinato como en Europa. En este sentido se hace imprescindible estar atento a las variaciones en las reglas de juego de las relaciones internacionales, esto es, la modificación de las alianzas geopolíticas.
En 1805, en la batalla de Trafalgar, la alianza entre Francia y España sufre una trascendental derrota frente a Gran Bretaña. Los ingleses son ahora dueños de los océanos.
Consecuencias de dicho dominio, y del impulso expansionista mercantil provocado por la revolución industrial, son las invasiones inglesas a Buenos Aires en 1806 y 1807, ambas rechazadas por sus habitantes, mayoritariamente integrantes de las milicias urbanas, populares y patricias, que se han constituido ante la necesidad de la defensa de la ciudad.

Contar con el apoyo inglés para lograr la independencia, según los planes de Miranda, ha sido una posibilidad fuertemente considerada por un grupo de criollos cuando Gran Bretaña era enemiga de España.
Sin embargo, el accionar de las fuerzas invasoras en Buenos Aires provoca una cierta desilución en varios de los que habían pensado en Inglaterra como protectora en caso de producirse la independencia.
De todos modos, la presencia de los ingleses en la ciudad produce  contactos e intercambio de opiniones entre estos y algunos integrantes de la elite criolla;  y si bien algunos como Belgrano y Castelli, funcionarios en la burocracia colonial, se marcharon de la ciudad o renunciaron a sus cargos para no jurar lealtad al invasor, hubo otros que colaboraron activamente para que altos mandos británicos, prisioneros luego de la rendición ante las fuerzas al mando de Liniers, huyeran hacia Montevideo:

"El artículo "Las logias masónicas y los ingleses", reproducido en Todo es Historia, aporta algunos interesantes detalles: Rodríguez Peña era asiduo concurrente a la posada de los "Tres Reyes", contertulio de Burke y miembro de la logia "Hijos de Hiram" y, según consta en el proceso por "infidencia" seguido a Peña, después de la segunda derrota inglesa, se dio a conocer a Beresford por los signos cabalísticos de la masonería y las señas particulares de la logia rioplatense. Con la complicidad de Manuel Aniceto Padilla, escribiente del Consulado y comisionista de ventas por contrabando, también integrante de la logia, tenía al general inglés perfectamente informado de lo que acontecía. El comerciante norteamericano William [Guillermo Pío] White, preso en la Guardia del Salto por orden del Cabildo, que le seguía causa por sus servicios a los invasores, también logró ser amparado por la secta ideológico-mercantil y Ana Périchon consiguió de Liniers un salvoconducto para que pudiera trasladarse de un punto a otro de la zona en que estaban destinados los prisioneros británicos"
"Así, desde su confinamiento, Beresford se comunicaba con sus amigos de la ciudad, sus agentes en la Banda Oriental y sus informantes en las costas. Mediante la red de espías agentes y partidarios de la "libertad de comercio" supieron enseguida que llegaban refuerzos de Londres y del Cabo. Con las facilidades de desplazamiento de Peña y los demás prepararon al detalle la evasión de Beresford y Pack, entrando los ingenuos en la conjura mediante la promesa del general inglés de "trabajar ante su Corte por la independencia de estas provincias, a cambio de facilidades comerciales".

¿Pecaron con un exceso de ingenuidad aquellos criollos que, hipnotizados por la hábil y perversa lengua extranjera, colaboraron en la fuga de los prisioneros ingleses o se trató más bien de una de las primeras demostraciones locales de cipayismo?
Habría que agregar que el general Whitelocke embarcó luego a Saturnino Rodríguez Peña y su familia en el cúter Olimpic rumbo a Río de Janeiro, aparentemente con el objetivo de seguir a Inglaterra, pero finalmente permaneció en la capital portuguesa.

El panorama cambia drásticamente cuando, en 1808, Francia, por intermedio de Napoleón Bonaparte, invade España, toma prisioneros a sus monarcas e impone a su hno como nuevo rey de los españoles. Esto implicará que Inglaterra ya no pueda incitar o impulsar abiertamente la independencia de las colonias españolas cuando ha pasado a ser la principal socia de España en su lucha por expulsar al invasor francés.

Para avanzar en los análisis e intentos de comprensión de los procesos que desembocarán en la Revolución de Mayo se hace imprescindible que nos formemos la idea que la muy cambiante situación, tanto local como internacional, provocaba un torbellino de ideas y pasiones, donde la permanente mutación de posicionamientos políticos derivaba a su vez en que Buenos Aires fuera "un mar de intrigas que enfrentaba al partido español con Liniers -designado virrey interino por un Cabildo Abierto-, acusado de complicidad con Napoleón quien, a su vez, contaba con el respaldo de las milicias criollas y, en parte, por los hombres del "Partido de la Independencia" (debe tenerse cuidado en el uso de este término)" quienes, a su vez, intentaban un mejor posicionamiento luego de la rápida desilución que provocó en ellos el accionar y las intenciones de los británicos en sus invasiones a la capital virreinal.

Entre las Invasiones Inglesas y el intento de Alzaga y sus partidarios por constituir una Junta de gobierno que desplazara a Liniers, es decir, durante 1808, se produce un cambio en la estrategia de algunos destacados criollos que orientaran sus esfuerzos para convencer a la Princesa Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII, de que asuma la regencia del Virreinato del Rio de la Plata, en nombre de su pertenencia a la familia real española.
Los hnos Rodriguez Peña, uno en Rio de Janeiro y el otro en Buenos Aires, Belgrano y Castelli mantendran correspondencia con la potencial administradora de los dominios españoles en América.
¿Y estos eran los hombres que podrían ser considerados como parte del "Partido de la Independencia", es decir, impulsores de una emancipación política de la Corona Española y de cualquier otra nación?

Es muy probable que la idea de independencia, en estado puro, no haya existido hasta bien avanzado el proceso revolucionario de 1810, pero no habría que desmerecer del todo el pensamiento de ciertos criollos que, desde años antes, venían insinuando algún bosquejo de un posible modelo de país independiente.
Moreno, Belgrano o Castelli eran consciente de la gravitación mundial de Gran Bretaña y tenerla de aliada o protectora no resultaba del todo una mala política. Pero también, en reiteradas ocasiones, advirtieron de su desconfianza ante las asimetrías de poder entre el imperio britànico y las jóvenes naciones que podian nacer de la ruptura de los vínculos con España, y jamàs pensaron en pasar de un amo a otro.
Las tratativas con Carlota no apuntaban a coronarla como dueña absoluta sino a la instalación de una monarquía constitucional, variante repudiada por las familias reales de Europa, ya que su poder pasaba a ser limitado por nuevas instituciones gubernativas que procuraban la modernizaciòn de los Estados.
Pero ademàs, la situación de la hermana del rey cautivo español era peculiarmente compleja puesto que formaba parte también de la familia real portuguesa, la que había sido trasladada a sus dominios en Brasil bajo la nada desinteresada protección inglesa.
Finalmente, los criollos que se habían esperanzado con Carlota fueron denunciados por ella misma ante las autoridades de Buenos Aires.

Procesos y hechos concretos, de caràcter definitivamente revolucionarios, venían fermentando y aconteciendo en el Virreinato del Rio de la Plata desde varios años antes a 1810.
Las invasiones inglesas fueron un detonante decisivo en esa tendencia. En efecto, la bochornosa actuación del virrey Sobremonte frente al invasor, junto al prestigio obtenido por Santiago de Liniers en la recuperación y posterior defensa de la ciudad de Buenos Aires, derivaron en un hecho extraordinario para el devenir burocràtico y rutinario de la existencia colonial: el juzgamiento y posterior destitución de la autoridad virreinal por intermedio de un Cabildo abierto, el cuàl también decidiò designar a Liniers como el virrey interino, decisión en la que seguramente tuvo mucho que ver la presión ejercida por la oficialidad patricia, las milicias urbanas, en especial las criollas, y parte importante de los sectores populares que también participaron en el rechazo y expulsión de los ingleses.
Sin embargo, el nuevo virrey, por el hecho de ser de nacionalidad francesa, debió soportar una creciente sospecha y un tenaz hostigamiento del poderoso grupo de comerciantes monopolistas que aspiraba a constituir una Junta de gobierno, a semejanza de las que en la propia España se habían formado, a la espera de la restitución de la autoridad real de los Borbones, desaparecida tras la ocupación francesa.
Finalmente, la Junta Central de Sevilla, haciéndose eco de los temores que despertaba la nacionalidad de Liniers, decide enviar al Plata, como nuevo virrey, a Baltasar Hidalgo de Cisneros .

Cisneros tampoco la tuvo fácil. La situación de la Península continuaba agravándose mes a mes ante el imparable avance de las tropas napoleónicas.
Con dicho panorama externo era desaconsejable desactivar la existencia de las milicias, lo que a su vez derivaba en una fuerte presión sobre las finanzas públicas, con las que necesariamente debía mantenerse a las tropas urbanas.
Estas penurias fiscales, junto al hecho de que Gran Bretaña, que tenía el control de los mares y una sobreproducción de manufacturas, fuese aliada de España, determinaron un debilitamiento del monopolio mercantil español que por momentos culminó en la práctica autorizada del libre comercio, lo que fue una bocanada de aire fresco para las deterioradas finanzas locales, aunque, a largo plazo representó el aniquilamiento de las economías regionales y la prepotencia política de Buenos Aires sobre las futuras provincias argentinas.

En la región del Río de la Plata, a comienzos del siglo XIX, la creciente rivalidad entre españoles y criollos no sólo estaba enmarcada por los intereses económicos de los comerciantes monopolistas en pugna con los de los hacendados, labradores y los comerciantes que pretendían un libre comercio, en especial con los ingleses.
La rivalidad también tenía una dimensión político-cultural y se había potenciado a partir de la implementación en el Plata de las denominadas Reformas borbónicas, que si bien pretendían mejorar y modernizar las estructuras burocráticas de la administración colonial, también elevaban la condición de los peninsulares en detrimento de los americanos.

El virrey era muy consciente de esta rivalidad en el seno de la sociedad rioplatense y temía que la situación de la Corona potenciaran cada vez más los intentos de ruptura de los lazos entre la Metrópoli y sus colonias.
Por ello es que había creado una oficina u organismo encargado de descubrir los movimientos de "los interesados en la novedad", que no era otra que destituir al virrey y establecer un gobierno propio.
Otra de las estrategias de la autoridad virreinal para desinflar los proyectos rupturistas pasaba por la desinformación: las noticias sobre la situación de España no debían llegar y para eso se secuestraban los periódicos.
Pero alguno siempre lograba sortear la censura oficial. Y fue así que en mayo de 1810 se supo en Montevideo primero y en Buenos Aires después que la Junta Central de Sevilla había desaparecido y que ahora un Consejo de Regencia pretendía tener jurisdicción sobre los dominios americanos de un rey cautivo.

Semejante noticia no podía tener otro fin que acelerar los ímpetus de los grupos que venían anhelando y tanteando las maneras de encauzar un proceso político que culminase con la autoridad del virrey, hecho revolucionario en sí mismo, que debía habilitar la formación de un gobierno propio.

Los españoles de Buenos Aires, leales aún a una autoridad carente de legitimidad, intentaron alguna última maniobra para retener el poder, pero en el movimiento revolucionario que los criollos -en alianza con los españoles que supieron advertir el inicio de una nueva etapa- estaban gestando no sólo había miembros de una elite intelectual, comercial y militar.
Detrás de esos hombres hubo un fuerte apoyo popular, sin duda hartos de un sistema colonial en decadencia, en quienes comenzaba a percibirse un "espíritu democrático", donde las nuevas ideas que difundían tipos como Belgrano, Castelli o Moreno, de algún modo comenzaron a germinar, probablemente abonados por una cierta sensación de libertad y fraternidad, las que vivenciaban a diario en los ámbitos campestres y rurales que rodeaban la ciudad.
Ellos presionaron sobre el ánimo de los españoles reacios al cambio, mostrándose como la cara del pueblo cuando fue solicitada su presencia, aunque finalmente no debieron recurrir a una actuación más violenta, puesto que la oficialidad y el grueso de las milicias urbanas habían sido ganadas a la causa patriota.

Finalmente el Cabildo reaccionario debió aceptar su derrota y nombrar una Junta de gobierno donde es posible apreciar los distintos sectores que apoyaron el proyecto de constituirse como una nación independiente, aunque, por diversas cuestiones, se haya demorado en declararse la tan ansiada independencia.

21 abr 2013

NO SOY OPOSITOR (primera parte)

RUBEN DARIO SALAS: EL 18A (2013): UNA SÍNTESIS DE CULTURA DE LA MUERT...: El 18   «A», como la abreviatura de Abril lo muestra, expresa esa actitud mimética nacida en otras realidades ante situaciones muy simil...

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Iniciando la presente publicación tienen ustedes la posibilidad de acceder al análisis que hace el Profesor Salas, considerando fundamentalmente aspectos sociológicos de la manifestación ciudadana del reciente 18 de Abril.
Cada tanto me tomo el atrevimiento de compartir, aquí en mi blog o en las redes sociales que suelo frecuentar, publicaciones de Rubén Darío Salas o de Víctor Gabriel Gullotta, dos de mis referentes ineludibles a la hora de abordar cuestiones histórico-filosóficas y/o político-sociológicas.
Ambos tienen una destacada trayectoria en la docencia y en la investigación histórica, por lo que es un verdadero placer compartir y difundir su pensamiento con los lectores de mis publicaciones; y dicho placer se potencia aún más cuando creo advertir que sus ideologías y maneras de ver el mundo se aproximan a las mías.
En definitiva, sus publicaciones, las  que comparto con ustedes, verdaderas joyas intelectuales, me dan la chance de exponer mis propios puntos de vista, sin dudas más limitados, tanto en la capacidad de profundizar en los aspectos cruciales, como en su fuerza expresiva o comunicativa, pero sin dejar de ser un intento sincero de participación en la reflexión y el debate de los procesos sociales que configuran nuestra existencia.

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Dentro de nuestras posibilidades cognitivas iremos abordando de a poco algunas cuestiones planteadas por el profesor Salas, aunque aquí y ahora quiero señalar algunos aspectos que hacen a mi predisposición frente a tal publicación y a las circunstancias que, de algún modo, le otorgan un contexto a mi propia necesidad de sumarle un relato, de volver a escribir.

Es que, en lo que va del mes de Abril, no escribí en mis blogs. Puede decirse que había perdido el interés en hacerlo y que una poderosa razón para tal comportamiento residía en una persistente declinación de mis estados  de ánimo.
Son varias las causas profundas que podrían explicar esa falta de interés en la escritura -e incluso en la lectura-, pero nombraré solo la situación económica adversa y el desinterés del otro por mis opiniones escritas. Pareciera entonces que esas causas tendrían, por un lado, un poderoso componente material -monetario-, y, por otro lado, un componente más bien sensible, subjetivo.
Por supuesto, que esos estados de autoestima declinante y las razones que los producen no son permanentes sino más bien discontinuos, con importantes fluctuaciones, dependiendo de las estrategias psicológicas que se adopten para hacer frente a la realidad.
Así por ejemplo, amigos y referentes como Gullotta me han señalado lo relevante de no estar tan pendiente de quienes me leen o de sus opiniones. Trato de interiorizar su consejo pero a veces pesa más un razonamiento que me dice que escribir es una de las pocas actividades donde puedo destacarme, por consiguiente, que no importe o se desprecie mi palabra escrita equivaldría prácticamente a no existir.

En lo que refiere a la problemática económica debo especificar, por ejemplo, que si bien no sé cómo llegaré a fin de mes y que en los próximos días me quedaré sin señal en el celular por falta de pago, mi real situación pasa más que nada por una deficiente gestión de los recursos monetarios.
Se que muchos se estarán preguntando el sentido final de explicitar mis problemáticas emocionales y financieras en el presente post y su real vinculación con la temática de la marcha del 18 de abril. Paciencia, todo tiene una conexión entre sí pero no siempre es visible a simple vista ni resulta conveniente precipitar las argumentaciones, mucho menos las consecuencias.

Decía entonces, que entre los varios méritos de la publicación del profesor Salas se halla haberme impulsado a volver a escribir, aunque a muchos les resulte patético o indiferente mi texto.
Es que el profesor hablaba de la existencia de varios grupos o clases sociales y, a su vez, de subgrupos dentro de las mismas.
Un observador de mi situación económica podría preguntarse a qué grupo o subgrupo social pertenezco y también podría preguntarme porqué defiendo o simpatizo con el gobierno nacional.

Pues bien, antes de ensayar una respuesta, yo puedo contraatacar preguntando lo mismo, o mejor dicho: ¿Cuál consideras que es tu grupo social de pertenencia? Y, cuestión clave, ¿porqué criticas todo lo que hace, o no hace, el gobierno nacional? ¿El porqué de tanto odio a la figura presidencial?
Posicionarse en un determinado sistema de ideas y/o creencias es producto de complejos procesos cognitivos y emocionales cuya comprensión no suele estar al alcance de la mano, lo que no debiera desalentar los deseos e intenciones de saber algo más del porqué adoptamos ciertas posturas ideológicas y no otras.
Dicho esto, yo podria conjeturar las razones que sustentan tu posicionamiento; podría también indagar e intentar refutar cada una de tus argumentaciones; pero lo que no sé es si podría lograr que cambies tu manera de pensar. Porque si bien es cierto que cada quien tiene su parte de verdad, no aceptamos ceder posiciones frente a la verdad del otro.

CONTINÚA, en cuanto pueda.

29 mar 2013

ESPADA, SANGRE Y CRUZ

En un breve lapso de tiempo, que no llega a superar los diez días, vivimos jornadas plenas de reflexión, dolor y esperanza, dónde se cruzan y mezclan sentimientos y razonamientos muchas veces crudos, polémicos y contradictorios.
Hoy me permito más bien una publicación intimista, personal, para intentar abordar los tres acontecimientos históricos que recordamos en estos días, sucesos que quizás sean los de mayor carga emocional en todo el calendario.

El 24 de marzo la memoria colectiva nos recuerda que en tal fecha, del año 1976, se produce la caída del gobierno de Isabel Martínez de Perón a causa del golpe institucional por el cuál las Fuerzas Armadas del país asumen el poder en Argentina.
El próximo 2 de abril estaremos conmemorando el trigésimo primer aniversario del desembarco de fuerzas militares argentinas en las Islas Malvinas, lo que permitió la expulsión transitoria de la fuerza de ocupación británica.
En el medio de ambas fechas, este año, ha quedado inserta la llamada Semana Santa, en la que los cristianos rememoran la muerte de Jesús, el hijo de Dios y celebran su posterior resucitación.

El título de la presente publicación dan cuenta de la idea fuerza que intenta ser el eje en el cuál giren mis reflexiones.
Sin embargo, volcarlas por escrito no resulta para nada sencillo por lo que me veo en la necesidad de advertir a los posibles lectores que no esperen encontrar respuestas de mi parte sino más bien algunos cuestionamientos, que me han de llevar a intentar una profundización reflexiva.

La espada, si bien es un elemento que ha quedado en desuso por las fuerzas militares modernas, aún conserva la capacidad simbólica de representar el poder destructivo del hombre.
De la cruz podríamos decir que es sin duda el símbolo que mejor representa al cristianismo y al poder Divino que él profesa.
Un tercer elemento, la sangre, nos permite establecer un vínculo inequívoco entre la espada y la cruz: no sólo porque la espada se ensucie de sangre al cortar la carne; y no sólo porque la cruz se haya ensangrentado con la muerte de Cristo.
El vínculo más nefasto y contradictorio de la existencia humana está dado por la espada que se convierte en cruz y por la cruz que se transforma en espada, siendo la sangre derramada la prueba innegable de dicho vínculo.
Si Dios permitió que su hijo falleciera en manos de los soldados del imperio romano, para luego resucitar y presentarse ante sus discípulos, para que entendieran su victoria ante la muerte y que salieran a predicar un mensaje de paz y amor entre los hombres, se hace muy difícil comprender porque los hombres matan en nombre de Dios y porqué la Iglesia ha impulsado, financiado y bendecido cruzadas y guerras santas, además de mirar para otro lado o ser directamente cómplices de los militares en la guerra sucia contra la subversión.

En efecto, los altos mandos y la oficialidad de las fuerzas armadas que secuestró, torturó, desapareció y mató al "enemigo interno" durante el Proceso de Reorganización Nacional, estaban fuertemente embebidos en los principios del cristianismo y además tenían el respaldo explícito de los jerarcas de la iglesia católica. Sin ir más lejos, desde la jerarquía católica, pocos meses antes del golpe militar, monseñor Bonamín había acuñado una expresión verdaderamente nefasta: "El pueblo argentino ha cometido pecados que sólo se pueden redimir con sangre".
Por otra parte, los "vuelos de la muerte", con los cuales se arrojaban al Rio de la Plata a personas aún vivas que habían pasado por los centros de detención, fueron considerados por sus ejecutores o ideólogos como una muerte comprendida por la piedad cristiana. Hasta no hace mucho tiempo atrás, un religioso castrense, no tuvo reparo en afirmar que había que colgar una piedra al cuello del ministro de salud y arrojarlo al mar.
Esa oficialidad torturadora, asesina y cristiana fue la misma que estuvo en Malvinas, sólo que a falta de "herejes" zurdos, se castigó a los propios soldados que tuvieron que soportar hambre y frío.

16 mar 2013

IGLESIA, ESTADO Y POLÍTICA

Con motivo de la elección del argentino Jorge Bergoglio como nuevo Papa de la Iglesia Católica, se está produciendo un complejo y delicado proceso que incluye, mayoritariamente, acusaciones cruzadas, con gran carga de fanatismo, ya sea político o religioso, para desprestigiar al oponente y, en menor medida, un intento de debate racional y respetuoso entre quienes apoyan fervientemente tal designación y entre los que tienen algún reparo para formular.
Dicho proceso de confrontación  puede llegar a tomar proporciones  y repercusiones realmente inimaginables, ya que su esencia más latente refieren a la política y la religión, dos dimensiones de gran sensibilidad para la mayoría de los argentinos.
Es por ello que procuraré avanzar con cierta precaución en la descripción y profundización de las cuestiones que refieren al debate planteado.

Que el nuevo Papa sea argentino ha conmocionado a nuestra sociedad, ya sea para bien o para mal. Para la gran mayoría de mis amistades y familiares ha sido una grata sorpresa, originando en ellos orgullo y una gran carga emotiva. Es que un alto porcentaje de los argentinos tiene una poderosa conexión espiritual con las enseñanzas y principios del cristianismo; conexión que, hay que decirlo, no siempre se ha manifestado con tanta intensidad como en la actualidad, lo que nos obliga a señalar que aquí se puede apreciar la tradicional hipocresía de muchos argentinos: se celebra, incluso con un cierto fanatismo, un nuevo líder de una Iglesia que hace rato que había sido abandonada.

Es nuestro anhelo que el fervor religioso que empezamos a experimentar sea una expresión sincera de una espiritualidad más comprometida no sólo con la autoridad papal sino con toda la institución eclesiástica.

La peculiar conexión espiritual del grueso de la población con el cristianismo provocan muchas veces que los creyentes, ante lo que consideran una agresión a la Iglesia, su doctrina y sus propias creencias, adopten reacciones defensivas plenas de fanatismo y violencia.
Algo muy parecido a lo que sucede con las ideologías políticas. Es que lo cierto es que a nadie le agrada que critiquen sus creencias y convicciones; aunque hay formas y formas de reaccionar.

El lector atento ya habrá notado que a la par de la dimensión religiosa vengo haciendo referencia a una dimensión política. Y el lector distraído se estará preguntando qué tiene que ver la política con la Iglesia. Y es que ambas, historicamente, estan relacionadas, ya que la Iglesia católica no sólo comprende un sistema de creencias sino que es un factor más dentro del esquema del poder terrenal. Su líder, el Papa en este caso, es el gobernante de una Ciudad-Estado y en su interacción con los líderes y pueblos del planeta no sólo comunica la palabra de Dios sino que también, aunque muchos se resistan a la idea, hace política.

Es sabido que la secularización de la sociedad le resto capacidad de influencia y que su poder ha venido en franco descenso. Aún así continúa ejerciendo una cuota de poder de relativa importancia y se hace imprescindible identificar sus objetivos y sus más profundos sentidos, lo que nos permitirá determinar su posicionamiento en el contexto mundial y sus posibles movimientos.

DE PAPISTAS Y OFICIALISTAS

Ni bien se supo que el nuevo Papa de la Iglesia Católica sería el argentino Jorge Bergoglio comenzaron a circular en internet diversas reacciones contrarias a esa elección que incluían desde graves acusaciones por supuestas vinculaciones y complicidades de Bergoglio con la dictadura militar que asume el poder el 24 de marzo de 1976, hasta dudas y desconfianzas hacia el futuro desempeño del Papa en su relación con los países de América Latina, considerando no sólo la decidida orientación ideológica de muchos países de la región, que le han permitido ciertos progresos y autonomía frente a la decadencia y subordinación que muchos Estados y gobiernos europeos vienen evidenciando en la presente etapa de una crisis capitalista que tiende a ser cada vez más grave y violenta, obligando a los gobernantes a aplicar sobre los pueblos terribles ajustes que son ordenados por Estados Unidos y un par de naciones europeas.
Los índices de desocupación y suicidio han alcanzado cifras estremecedoras en varios países de los que se consideraban parte del primer mundo. Mientras que aquí, en el Tercer Mundo, a pesar de tan grave crisis del sistema capitalista aún es posible hallar índices en crecimiento o relativamente estables.
Los trabajadores argentinos hacen huelga en reclamo de mejoras salariales. Muchos trabajadores europeos ni siquiera tienen ese derecho y con suerte estaran cobrando algún seguro de desempleo.

Que América Latina esté en mejores condiciones para enfrentar la presente crisis mundial del capitalismo no es por arte de magia sino producto de aprender de las lecciones de la historia, lo que derivó en la implementación de políticas económicas, sociales y culturales a contramano de las que siempre procuraron imponer las dictaduras y las democracias subordinadas al neoliberalismo.
Sin embargo, dichas políticas, esenciales en la configuración de un proyecto de país democrático, equitativo y solidario suelen ser criticadas y boicoteadas por políticos y sectores opositores que seguramente han visto perjudicado sus privilegios o los de sus representados.

Y aquí llegamos al punto en donde se puede advertir las razones que explican la desconfianza al nuevo Papa que evidencian los que, con menor o mayor intensidad, apoyan las políticas de los gobiernos kirchneristas.
La cúpula de la Iglesia en Argentina, con Jorge Bergoglio como figura más mediatica, ha sido, por diversas razones que no siempre han quedado claras, muy crítica de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Tales críticas pueden llegar a ser comprendidas si se consideran ciertas cuestiones puntuales o formales en el diseño e implementación de las políticas gubernamentales, pero no se entienden si se contempla el sentido más profundo que originan su implementación. Daría la impresión que tales críticas estuvieran determinadas por una ideología contraria a la que caracterizaron a los gobiernos kirchneristas.
Y cómo si esto no fuese suficiente para crear una mala predisposición entre Iglesia y Gobierno...¡Bergoglio se reune -¿para predicar la palabra divina?- con políticos opositores y dirigentes de sectores productivos fuertemente enfrentados al gobierno nacional!... conciente del poder aglutinador que tiene la Iglesia, quizás con la esperanza de tener éxito allí donde Magnetto fracasó.
Todo ello provocó que la dirigencia de la Derecha, más los sectores monopólicos y superconcentrados, más los golpistas enjuiciados y los que estan expectantes de cualquier tropezón del gobierno, se sintieran regocijados de espíritu al contar con un poderoso aliado. Imaginen entonces el éxtasis que han de estar vivenciando ahora los opositores, sabiendo que su mejor gallo de pelea continúa vigente, sólo que ahora disfrazado de blanca y celestial paloma.
Ellos, Ustedes y Nosotros estaremos expectantes, a la espera de los movimientos y señales que vaya haciendo el ahora Papa Francisco.

Debe quedar claro que no renegamos de que el nuevo Papa sea argentino: nos llena de orgullo como compatriotas y de emoción como cristianos, pero queremos dejar asentadas nuestras reservas considerando los antecedentes de Bergoglio en su relación con el gobierno nacional de la última década y con los actores y sectores de la política y la producción que en su accionar opositor llegaron a crear un clima destituyente.
Pero así como establecemos una diferenciación de criterios políticos, en relación a los tiempos más recientes y sus consecuencias observadas, no compartimos las acusaciones que denuncian colaboracionismo o complicidad de Bergoglio con la última dictadura militar, no porque no sean lo suficientemente graves sino porque las pruebas en su contra no parecen ser contundentes y, por otro lado, al ser hechos que no vivimos con la intensidad necesaria para comprender la real dimensión del accionar y pensamiento de la época, perdemos la noción de cuales eran las posibilidades y limitaciones de los actores sociales.

A la luz del extraordinario clima festivo y espiritual que se observa en los católicos, es decir en la gran mayoría de la población de nuestro país, no parece conveniente que los sectores que simpatizan con el gobierno nacional salgan a atacar al Papa con acusaciones tan graves, ya que se hace evidente que sólo obtendran censura, reproches y un recrudecimiento de las hostilidades hacia la presidenta y su gobierno.