BIENVENIDOS

No soy politólogo, ni sociológo, ni historiador, ni critico literario. Tampoco soy profesor, escritor o músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Vivimos tiempos cruciales, intensos. No es momento de callarse la boca, de cruzarse de brazos. El pensamiento y la acción ponen en movimiento las ideas. Ellas siempre nacen crudas, incompletas, imperfectas. Razonarlas a fuego lento, difundiéndolas y discutiéndolas, es tarea crucial de la existencia. En éste, mi blog, intento concretar esa tarea. Te invito a pasar, si tus intenciones son reflexionar, argumentar y debatir con respeto por la opinión del otro.

12 ago. 2010

CENTENARIO vs BICENTENARIO, la interpretación de los historiadores

2010, año del Bicentenario. Sin embargo, existen sectores de la sociedad que menosprecian estos tiempos que vivimos y consideran que los tiempos del Centenario son los que merecen ser venerados e imitados. En el número del mes de Julio de la revista Caras y Caretas apareció una muy interesante nota, de Silvia Valerga, sobre como interpretan los historiadores argentinos el Centenario y el Bicentenario. Por ejemplo, "Félix Luna (1925-2009) recordó el Centenario y al gobierno del presidente Marcelo T. de Alvear(1922-1928) como "uno de los períodos políticos más felices de la historia nacional. Democracia consolidada, reivindicaciones sociales y prosperidad económica fueron característícas de la gestión de un hombre que hizo de la legalidad y la ética política directamente un estilo de vida" / Por su parte, Felipe Pigna tiene otra mirada: "Cuando se dice que ahora estamos peor que la Argentina del Centenario, es muy injusto. En 1910 había pocos habitantes, la riqueza estaba concentrada en una pequeña minoría que vivía en los palacetes de la avenida Alvear y viajaban continuamente a Europa. Las cárceles estaban llenas y había permanentes luchas obreras. Las estadísticas de aquellos años muestran que el 46,5 por ciento de los jóvenes que debían ingresar al servicio militar obligatorio fueron rechazados por bajo peso, desnutrición y tuberculosis. En aquellos años sólo había dos leyes obreras y la gente no votaba. Hubo avances muy importantes en estos últimos cien años". / En tanto, Pacho O'Donnell, dice de la Generación del 80: " La clase dirigente era la aprovechadora de las circunstancias de la Argentina rica porque no se derramaba hacia el resto de la gente". / Mientras que, Osvaldo Bayer, al analizar la Argentina del Centenario dice: "Había triunfado el pensamiento de los llamados liberales positivistas. Mirábamos a Europa, nos avergonzábamos de lo verdaderamente autóctono. La celebración del Centenario fue más bien un homenaje a España y no a los verdaderos libertadores de América. En vez de levantar un monumento a Tupac Amaru, se levantó un monumento a Colón y se puso en el costado este de nuestra Casa Rosada. Se levantó el Monumento de los Españoles y la invitada más importante fue la infanta hispana, Gran Bretaña invertía más en la Argentina que en sus propias colonias, Canadá y Australia. Y, por supuesto, así eran sus ganancias y la dependencia". Al referirse al presente de la Argentina, Bayer opina: "Hoy, en cambio, se lucha más que nunca por nuestra identidad. Luchamos por levantar un monumento a la mujer originaria, en cuyo cuerpo nació el criollo, el mestizo, que hoy corresponde al 61 por ciento de la población argentina. Recordamos a nuestros grandes pensadores de Mayo, como Moreno, como Castelli, como Belgrano, que produjeron documentos para terminar para siempre con la esclavitud de los auténticos pobladores de estas tierras e hicieron esfuerzos para que los argentinos llegáramos a lo que cantamos siempre en el Himno y no cumplimos: 'Ved en trono a la noble igualdad, libertad, libertad, libertad". / Pero, como bien lo dice Valerga en su nota, el análisis de la historia depende del ojo con que se mire. Es así como los historiadores pueden tener interpretaciones del pasado opuestas a las de sus colegas. Por ejemplo, Luis Alberto Romero, al comparar la Argentina del Centenario con la actualidad, dijo: "La primera era un país que empezaba un ascenso y ahora estamos en un ciclo de decadencia. Esa decadencia comienza a mitad del siglo XX con el peronismo y todos los problemas giran alrededos del peronismo por lo que resulta increíble cómo se sostiene a lo largo del tiempo. La década del 30 es una época muy rica en construcciones que hizo el Estado: el Banco Central, los caminos y puentes. Esa no fue la Década Infame y si esa idea persiste es por estos escritores que creen en el ser nacional, esa mezcla de nacionalismo y populismo. Pero ningún historiador serio pensaría en esos términos". Por lo que se ve, pudieron haber ocurrido dos cosas, o Hugo Biolcati leyó a Romero antes de su discurso en la Rural o éste, directamente, le escribió las líneas que tenía que decir. La única diferencia es que Biolcati no se animó a nombrar "la causa" de la decadencia que se inicia a mediados del siglo XX: El Peronismo. / "Raúl Scalabrini Ortiz(1898-1959) es el modelo de historiador que pone en marcha la idea del pensamiento nacional, cuando frente a la crisis del año 30 dice en El hombre que está solo y espera: "El capitalismo hace agua por todos lados y millones de hombres son arrojados a la desocupación y al hambre. Los países desarrollados, envueltos en la crisis, amenguan sus efectos, descargándola sobre los países productores de materia prima. En la Argentina se desmorona "el granero del mundo": caen los precios de las exportaciones y baja el peso. Desocupación, hambre, tuberculosis, delincuencia y suicidios señalan el inicio de la Década Infame". / Se pregunta Scalabrini Ortiz: "¿Cómo es posible que en un país como la Argentina, productor de carnes y cereales, haya hambre?", emprende entonces el inventario de nuestras riquezas: ferrocarriles, frigoríficos y puertos, estudiando quienes son los dueños y llega a esta conclusión: "Los argentinos nada poseen, mientras el imperialismo inglés se lleva nuestras riquezas a precios bajísimos y nos vende sus productos encarecidos, mientras los ingleses nos succionan a través de seguros, fletes, dividendos, jugosa renta producto de su dominio sobre los ... (Continúa en comentarios)

10 ago. 2010

BURGUESÍA PRODUCTORA U OLIGARQUÍA VENDEPATRIA?

En las entradas anteriores venía exponiendo sobre la vinculación que Hugo Biolcati, titular de la Sociedad Rural Argentina, había trazado entre la Argentina del Centenario y el pensamiento y accionar de Mariano Moreno y Manuel Belgrano. Según Biolcati, ambos próceres habían dado los primeros pasos para concretar lo que luego se conocería como el modelo agroexportador, que tantos beneficios trajo al país y sus pobladores. Desde éste espacio postulamos una interpretación distinta de la historia argentina. Moreno y Belgrano formaban parte de una pequeña burguesía revolucionaria, jacobina, consciente de sus limitaciones pero que aún así se propuso cambiar radicalmente la realidad de la nación que recién nacía. Para ello ideó un plan global que proponía medidas extremadamente audaces para su tiempo. Tanto fue así que pronto el grupo gobernante se vió cercado por enemigos poderosos, incluso en el mismo seno de la Primera Junta de gobierno. El Plan de Operaciones, elaborado por Moreno y quizás también por Belgrano, ubicaba al Estado en el centro de la economía. Él debía ocupar el rol de una burguesía nacional inexistente. Era un modelo intervencionista, proteccionista e industrialista. Nada más lejos de el modelo imperante en el Centenario. Para corroborar esto recurriré al auxilio de José Pablo Feinman, quien realiza una esclarecedora comparación entre las burguesías de Argentina(o mejor dicho, de Buenos Aires) y las que se enfrentaron en la guerra de Secesión norteamericana. Feinmann nos dice, en primer lugar, una sentencia lapidaria: "Una economía que se condena al monocultivo, pierde. Pierde como perdió el Sur contra el Norte industrialista en Estados Unidos. El destino que las oligarquías criollas le impusieron a la América del Sur fue el que el Sur quería imponerle a la América del Norte: el goce de la abundancia fácil, el monocultivo y el latifundio. La Guerra de Secesión no se hizo para liberar a los desdichados esclavos del Sur". Se pregunta entonces Feinmann: "¿Por qué el Sur quiere separarse de la Unión y desata esa guerra sanguinaria entre 1860-1865? Porque los aristócratas sureños son exportadores de materias primas. Producen, pero no para el mercado interno, sino para el externo. No necesitan "un pais". Necesitan sus campos, sus esclavos y compradores externos. El resto, todo lo elaborado, todo lo producido por la industria, habrán de importarlo. Viven, así, de la naturaleza. No trabajan, trabajan sus esclavos. No producen, produce el suelo. Viven de "la abundancia fácil". El Norte es industrialista. Produce manufacturas, ergo: necesita un mercado interno. Tiene que crearlo. Para crearlo tiene que colonizar su propio territorio. Tenemos, aquí, la Conquista del Oeste. Las carretas de los colonos. Los ferrocarriles. Todo se orienta hacia "adentro". (Comparar el trazado de los ferrocarriles argentinos con los de Estados Unidos. Los argentinos apuntan todos al Puerto: salen de él y regresan a él. Los de Estados Unidos apuntan a la tierra, a lo nuevo, a la nada, a lo que hay que hacer, inventar: un mercado interno, un país. Por cada piel roja que masacraba el furibundo general Custer o quienes fueran como él, el Ejército yanqui, en suma, se ponían cien colonos. Por cada tres mil indios que mataba Juilo A. Roca, dos o tres o cuatro familias recibían enormes territorios para explotación latifundista, oligárquica. Para goce privado y poder político). / El Sur del general Lee se opone al trazado de ferrocarriles al Oeste, a la colonización. ¿Por qué habrían ellos de destinar sus impuestos para eso? ¿Qué podía importarles? Secesión, entonces. El Sur no va a financiar los proyectos expansionistas del Norte. El Sur no necesita expandirse. Sus mercados los tiene afuera, no tiene que crearlos. (...)En Argentina, Carlos Pellegrini y Vicente Fidel López, que protagonizan un debate en favor del proteccionismo y la industrialización contra el librecambio y la economía agroexportadora, han sido totalmente derrotados. / Una simetría impecable: La Guerra de Secesión norteamericana termina en 1865. Ahí, exactamente ahí, Mitre y el Brasil inician la campaña militar contra el Paraguay manufacturero de los López. "En vuestras bayonetas llevais el librecambio", dice Mitre a sus soldados. Aquí, la guerra la ganó el Sur. La ganó el país agroexportador, oligárquico, el país del monocultivo, enemigo de la industrialización, del mercado interno. ¿Para qué quería Buenos Aires un mercado interno? LA BURGUESÍA PORTEÑA NO ERA MANUFACTURERA COMO LA BURGUESÍA DE LINCOLN. No era productora, importaba mercaderías y las metía en el mercado interno arruinando todo posible intento de surgimiento manufacturero. Para entendernos: basta de decir que alguna vez Argentina fue un gran país. Para que tal cosa sea posible es necesaria una clase productora progresista, moderna, industrialista, con la mirada vuelta hacia adentro y no hacia afuera. Nosotros tuvimos una oligarquía agrícolo-ganadera que hizo una ciudad y un puerto: Buenos Aires. El país funcionó en tanto funcionó ese esquema precario, elemental: el de la abundancia fácil. El granero del mundo. Esa es la "nostalgia" argentina. No bien los términos de intercambio se inclinaron decididamente en favor de los productos industriales; no bien, luego de la crisis del 29, los viejos compradores de la silvestre riqueza argentina decidieron no comprar, la "grandeza nacional" se hizo añicos. ¡Si habrá sido vano y arrogante y hueco ese festejo del Centenario!" //

8 ago. 2010

MARIANO MORENO, BURGUESÍA Y BIOLCATI

Decía en entradas anteriores, en relación directa con el discurso que diera Hugo Biolcati, titular de la Sociedad Rural Argentina, que la burguesía que llega al poder en Mayo de 1810 es radicalmente diferente a la que gobernará el país a partir de 1860. /Siguiendo el análisis que hace Norberto Galasso en "Mariano Moreno, el sabiecito del sur", hay que decir que aquellos hombres, que participaron en las jornadas que culminarían con la formación de nuestro primer gobierno patrio, pertenecían a una pequeña burguesía jacobina. Es una burguesía revolucionaria inflamada por las nuevas ideas que vienen desde Europa, especialmente desde Francia, dónde la Revolución de 1789 ha comenzado a modificar las sociedades. Dice Galasso: "...aquella pequeña burguesía francesa o aquellos desharrapados de París que habían logrado tumbar "el viejo orden", aquellos que tomaron La Bastilla, abrieron un camino histórico por el cual avanzó impetuosamente la burguesía francesa dispuesta a consolidar esas banderas del liberalismo revolucionario y usufructuarlas bajo sus propias perspectivas.(...) En cambio, ¿qué burguesía nacional existe detrás de Moreno y sus amigos? ¿Qué poder puede llevar a cabo la tarea de unificar estas enormes extensiones, trazar rutas de transporte y atarlas a través de vínculos económicos, unificando nacionalmente a esta parte del imperio español que tiene la misma lengua, el mismo origen histórico, las mismas costumbres y un territorio contiguo que son las condiciones necesaria para conformar una nación?". Ciertamente en aquel entonces no existía esa clase social. Pero la Junta le había encomendado a Moreno la elaboración de un plan global que delineara los objetivos inmediatos y mediatos del proyecto revolucionario. Seguramente que habrá pasado muchas horas de aquellas jornadas "intentando desentrañar alguna forma, algún instrumento que permitiera darle impulso a la revolución, así como lo tuvo la inglesa o la francesa. En más de una oportunidad se habrá preguntado si nuestro destino, como el de España, sería el de la postración, la frustración reiterada, al no lograr descifrar el enigma de la esfinge: ¿cómo, cuándo, de qué modo, promover el crecimiento económico y la consolidación de la democracia y la soberanía popular? Finalmente, el 31 de agosto de 1810, presenta su Plan de Operaciones a consideración de la Primera Junta de Gobierno y obtiene el consenso de sus compañeros. El Plan traza los objetivos generales que persigue la revolución y analiza la manera posible de instrumentación, especialmente en los planos político y económico y en las relaciones internacionales". / A los efectos de esta entrada solo diremos, por ahora, que el Plan de Operaciones contenía una serie de medidas de increíble audacia para 1810. "Si no existe la burguesía -parece haber pensado Moreno- el Estado deberá ocupar su lugar", adelantándose así en más de un siglo a los procesos políticos del Tercer Mundo que propondrían la misma salida. Pero, ¿y la acumulación del capital? ¿Con qué recursos el Estado se convierte en empresario y centro de la actividad económica? "La solución consiste -para Moreno- en apropiarse de "cerca de 500 o 600 millones de pesos" pertenecientes a los mineros del Alto Perú". Dice Galasso al respecto: "En principio, esta propuesta, visiblemente atentatoria de la propieda privada, llama la atención porque no resulta usual en la artillería ideológica del liberalismo de principios de siglo. Sin embargo, una consecuente interpretación de las banderas revolucionarias del 89 francés -como la hicieron Babeauf y sus amigos a través de "la conspiración de los iguales"- conduce a estas posiciones donde lo burgués decae en favor de lo igualitario". /
En definitiva, lo que se aprecia es que la pequeña burguesía jacobina liderada por Moreno tenía todas las intenciones de ejecutar un plan nacional, intervencionista, proteccionista y estatizante. "Él se corresponde estrechamente con las medidas adoptadas por el morenismo gobernante aunque la derrota, en diciembre de 1810, impide completar la faz económica fundamental -expropiaciones de mineros- que el mismo Plan preveía "una vez consolidado el Estado sobre bases fijas y estables". Pero sus pasos más enérgicos -desde la ampliación de la revolución hasta ajusticiamientos, destierros y confiscaciones- ya están puestos en marcha hacia fin de año, consolidando así el apoyo de sus partidarios pero, al mismo tiempo, generando, por su audacia y peligrosidad, no sólo el odio de los sectores acaudalados, sino también el repliegue y disentimiento de los grupos moderados dentro del frente democrático." / ¿Dónde está entonces el Moreno que Biolcati pretendió presentar como uno de los sustentos ideológicos del modelo agroexportador, de la Argentina del Centenario? El secretario de la Primera Junta y el titular de la SRA no se habrían llevado nada bien. Mariano Moreno no era uno de esos políticos que privilegiaban la moderación; caracteristica indispensable en todo buen político, siempre según el ideal de Hugo Biolcati. Moreno me recuerda a otros gobernantes, más actuales, los cuales también suelen ser tildados de autoritarios e intolerantes. //

5 ago. 2010

BIOLCATI, LIBERALES Y CRISPADOS.

En mi entrada anterior decia que el titular de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, en su discurso de apertura de la exposición de Palermo, apeló a la historia para presentar el sustento ideológico de la etapa dorada de la Argentina, la que a su entender transcurre entre 1880 y 1930. Sin embargo, sin mayores tapujos, consideró que a los padres ideológicos de tal modelo de país se los podía hallar en los orígenes mismos de nuestra vida independiente. Es así que menciona a Mariano Moreno y Manuel Belgrano como los dos intelectuales que pensaron el modelo agroexportador que concretaría la grandeza de la nación. Como ya lo mencioné, éste supuesto de "los hombres del campo" tiene su punto de partida en "la historiografía mitrista que ha inventado un Mariano Moreno apóstol del liberalismo económico". Sin embargo, es el propio Moreno, según nos cuenta Norberto Galasso, "el que se refiere expresamente a los perjuicios provocados por la libre importación (pues aún vigentes los aranceles, la mercancía extranjera ingresaba a valores bajos frente al producto nacional): "Desde el gobierno del último virrey se han arruinado y destruido todos los canales de la felicidad pública por la consesión de la franquicia del comercio libre con los ingleses, el que ha ocasionado muchos quebrantos y perjuicios" (Ratificando esta posición, años más tarde, los discípulos de Moreno, en la Asamblea del año XIII, reimplantarán los derechos aduaneros derogados por el Primer Triunvirato). Para corroborar hasta qué punto es insostenible la posición mitrista que finca el programa de Mayo en un cariñoso comercio con los ingleses, conviene recordar un artículo de Manuel Belgrano, claramente filiado al morenismo y hasta según algunos, partícipe en la elaboración del Plan (de operaciones), donde formula un proyecto industrializador y proteccionista: "El modo más ventajoso de exportar las producciones superfluas de la tierra, es ponerlas antes en obra, es decir, manufacturarlas. La importación de mercancías que impiden el progreso de sus manufacturas y de su cultivo, lleva tras de sí necesariamente la ruina de la nación. La importación de mercaderías extranjeras de puro lujo en cambio de dinero...es una verdadera pérdida para el Estado". / Entonces lo que podemos apreciar es que es verdad que Moreno redactó la Representación de los Hacendados y fue partidario del librecomercio y que Belgrano fue un fuerte impulsor de la agricultura como una herramienta esencial para el desarrollo de las naciones. Pero lo que Biolcati quizás no tenga muy encuenta es que tanto Moreno como Belgrano fueron parte de esa pequeña burguesía jacobina que ocupó el poder ni bien iniciada la Primera Junta de Gobierno. Una burguesía porteña muy diferente a la que vendría después y que en tiempos de Mitre impulsaría la Guerra al Paraguay con el pretexto de acabar con un tirano cuando en realidad se trataba de llevar el librecomercio apadrinado por los ingleses al interior del continente. Moreno y Belgrano no pensaron un proyecto de país para unas minorías sino uno más amplio, más inclusivo, más democrático. "Moreno, como Castelli, Belgrano, French, Beruti y otros, pertenece a esa pequeña burguesía revolucionaria inflamada por las nuevas ideas. Rousseau es su maestro y nutren asimismo su pensamiento las enseñanzas de Voltaire, Volney y D'Alembert así como la de Jovellanos y Florez Estrada. Pero aquella pequeña burguesía francesa o aquellos desharrapados de París que habían logrado tumbar el "viejo orden", aquellos que tomaron La Bastilla, abrieron un camino histórico por el cual avanzó impetuosamente la burguesía francesa dispuesta a consolidar esas banderas del liberalismo revolucionario y usufructuarlas bajo su propia perspectiva. Los Derechos del Hombre y del Ciudadano y las libertades democráticas se ensamblaron con el crecimiento económico, a través del desarrollo capitalista que conectaba el país para consolidar el mercado interno, unificando moneda, justicia y ejército y reafirmando la propiedad privada en el Código Civil de Napoleón. En cambio, ¿qué burguesía nacional existe detrás de Moreno y sus amigos? ¿Acaso la débil y vacilante burguesía española -incapaz siquiera de cumplir su rol en la península- puede convertirse en la clase social conductora de un proceso de unificación y desarrollo que englobe a España y América?(...)¿Acaso esa burguesía compradora, ese partido "de los tenderos", que es reacia a un profundo cambio, preocupada solamente, en su condición de vieja contrabandista, por los negocios del puerto e integrada además, por comerciantes ingleses radicados en Buenos Aires? ¿Qué clase social está en condiciones de explotar las riquezas, censarlas, invertir recursos en su explotación, incorporar mano de obra y acceder así a nuevas formas de producción en estas provincias americanas?" / Todos estos interrogantes se habrá formulado el joven Secretario de la Primera Junta de gobierno. Y al presentar su Plan de operaciones creyó encontrar algunas respuestas al "¿cómo, cuándo, de qué modo, promover el crecimiento económico y la consolidación de la democracia y la soberanía popular?" Sin embargo, el Plan diseñado por Moreno, especialmente en lo concerniente a la dimensión económica, era extremadamente audaz para su época y tocaba poderosos intereses que pusieron nerviosos a más de uno. / Por todo esto es que resulta más que llamativo que Biolcati eligiera sustentar su modelo de país en el pensamiento de un revolucionario jacobino, justo él que tanto habla de moderación.

3 ago. 2010

MANIPULANDO LA HISTORIA, la versión de Hugo Biolcati

En su discurso de inauguración de la exposición de Palermo, Hugo Biolcati, titular de la Sociedad Rural Argentina, hizo una curiosa interpretación de la historia argentina, en un desesperado intento por conquistar la atención y la voluntad de la clase política opositora al gobierno nacional. Humildemente creo que la versión presentada por este señor, sesgada por una ideología conservadora y oligárquica y por intereses corporativos, es una demostración cabal de como se puede manipular la historia, para hacerla parecer estar de su lado. Éste grosero intento de adueñarse de la historia debería ponernos en alerta y es de esperar que los intelectuales y la ciudadanía despierta salgan a contradecir y repudiar la versión histórica de Hugo Biolcati. ¿Qué fue lo que dijo éste señor? Basicamente intentó presentar a los hombres de campo como "los forjadores de la patria" y que estos hombres vivieron su esplendor cuando predominó en el país una ideología liberal, librecambista y elitista. Es así entonces que nos dice que la nación vivió su época dorada hace cien años atrás, que a mediados del siglo XX el país entró en decadencia y, finalmente, en la actualidad, con el Kirchnerismo, la Argentina ha desbarrancado. Dice Biolcati: "Cada vez que castigamos al campo nos equivocamos. En el centenario éramos el granero del mundo y una de las naciones más prósperas del planeta. En el Bicentenario somos un país vapuleado por la corrupción, la imprevisión, la exclusión y la pobreza". Claro que tampoco dejó pasar la oportunidad para pegarle duro al gobierno nacional al que calificó de autoritario, soberbio, egoísta, crispado, arrogante, confrontativo e intemperante. Con ello se ganó el aplauso de sus compañeros de la Mesa de Enlace y de los políticos opositores, Mauricio Macri y Eduardo Duhalde, entre los más destacados. / La versión histórica que expuso Biolcati no se inició en 1880 sino que retrocedió hasta los inicios mismos del país independiente y por poco no presentó a Mariano Moreno y Manuel Belgrano como los padres ideológicos del modelo de país que tanto añoran "los hombres del campo". De Belgrano destacó su "tarea de promoción de la agricultura, a la que consideraba un pilar del progreso económico de las naciones" y de Moreno dijo que Escribió la Representación de los Hacendados y "luchó por la libertad de comercio, contra los altos gravámenes que exigía el cabildo virreinal". Ésta última afirmación le sirvió para compararse con Moreno al decir que luego de 200 años "estamos luchando contra otros gravámenes exigidos por otros mandatarios". / Luego su discurso se centró en su etapa predilecta, el Centenario: "En 1919 las exportaciones superaban los mil millones de dólares, récord recién superado en 1946. El 50 por ciento del comercio exterior de toda América del Sur era argentino. ¿Dónde equivocamos el camino? ¿Porqué perdimos el rumbo?" se preguntó. Ciertamente llama la atención que Biolcati presente al Centenario como una realidad casi utópica, un mundo feliz sin conflictos sociales mientras que el Bicentenario es un tiempo cuasi apocalíptico: "Hace cien años el debate era si debíamos ser como los grandes países de Europa o como los Estados Unidos. Hoy compartimos con los países más humildes y castigados de la Tierra los últimos puesto del ranking de calidad institucional" remató. / En el diario Página 12 del domingo 1 de agosto se puede leer: "Cualquier desprevenido que ayer escuchó al titular de la Sociedad Rural podría haber pensado que los historiadores mienten cuando dicen que la buena performance exportadora de comienzos del siglo XX se combinó con profundas desigualdades sociales, altos niveles de pobreza y el fraude como herramienta política sistemática. De hecho en 1910 se registró el número más elevado de huelgas y disturbios sociales de la época, pero Biolcati prefirió obviar esa parte de la historia y .rápidamente se traslado al presente" / Con respecto a lo que afirma Biolcati sobre Moreno y Belgrano es lógico que ese sea su pensamiento ya que, como bien lo dice Norberto Galasso, "la historiografía mitrista ha inventado "un Mariano Moreno apóstol del liberalismo económico". Sobre esto último el historiador citado realiza una muy interesante reflexión: "se comete una deformación grave al caracterizar a Moreno como partidario de la libre importación, tomando por argumento el alegato profesional redactado en 1809 en "Representación de los Hacendados y Labradores solicitando el libre comercio". Propiciar la libertad de comercio en reemplazo de un régimen monopólico, no significa definirse contra los aranceles a la importación o la prohibición de ingreso de algunos productos sino comerciar con todos, pero hacerlo del modo y en las condiciones que nos resulten más convenientes.(...) "Ese" Moreno -nacido el 23 de mayo de 1810 cuando su acción política se ensambla con "los chisperos" y agitadores y lo lleva a los primeros planos del escenario político- nada tiene que ver con el abogado de Mackinnon, el autor de la "Representación" o el socio de Álzaga en la asonada del 1 de enero de 1809". Lo que nos dice Galasso es que el Moreno que está en el poder ya tiene otro pensamiento, seguramente influenciado por su experiencia de gobierno y por las protestas de productores y artesanos que ya en 1809 se quejaban de la competencia practicada por la mercadería importada de mejor calidad y menor costo. Por ello es que "mientras intenta estimular las exportaciones (para lo cual rebaja el arancel), (continúa en los comentarios)...