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No soy politólogo, ni sociólogo, ni historiador, ni crítico literario, ni músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Si puedo decir que soy escritor y quizás a través de mis palabras pueda de algún modo aproximarme a lo que no soy.

1 jul 2016

LOS GILES. De Cambalache al Bicentenario. Parte uno

Quiero reflexionar sobre los giles y la corrupción de un sistema social.

Quien sería un gil en la cultura popular argentina?. Desde el lunfardo el término hace referencia al tonto, al lerdo, al torpe  o estúpido. Al ser humano de pocas luces que fácilmente es engañado.

Decirle gil a una persona podría ser considerado por el destinatario como una manera de insultarlo, de agredirlo. A nadie le gusta ser llamado gil. Aunque tambien hay que decir que sería un insulto "suave" en comparación con otras palabras que suelen usarse hoy en día.

En el tango Cambalache, creación magistral de Enrique Santos Discépolo, es posible advertir un alcance más amplio y complejo del término gil.
Dice al final de una de sus estrofas:

"...el que no llora no mama y el que no afana es un gil".

No se afana(robar) por ser tonto o lento?

La expresión parece decirnos en verdad que si uno no roba es porque aún conserva cierta noción de honestidad, una moralidad que paulatinamente ha desaparecido ante la prepotencia de lo vulgar, de lo desleal y el exterminio de los valores humanos.

"Los inmorales nos han igualao..."

sentencia el autor con notable crudeza en otro fragmento del tango.
Y es que toda su letra nos habla de la degradación de la humanidad, desde una perspectiva histórica:

"Que el mundo fue y será una porquería
En el 506 y en el 2000 también...
Que siempre hubo chorros, maquiavelos y estafaos..."

Y desde una perspectiva social:

"Cualquiera es un señor
Cualquiera es un ladrón".

"...da lo mismo si se es cura, colchonero, rey de basto, caradura o polizón".

El panorama presentado es desolador, donde incluso los valores religiosos han sucumbido ante la maldad reinante.
Parte de esa malicia es representada por la delincuencia, en la corrupción de un sistema que nos atrapa, nos devora o nos escupe:

"Vivimos revolcados en un merengue
Y en el mismo lodo todos manoseados".

El destino de esa sociedad, de ese mundo perdido por su ambición y egoísmo solo puede ser, diran algunos, el peor de los destinos:

"Dale que va, dale nomás!
Que allá en el horno nos vamos a encontrar".

Será posible darle otra vuelta de tuerca a estas reflexiones y encontrar otros caminos que nos lleven a pensar nuevas alternativas al sistema social vigente?

O quizás no sea necesario encontrar radicales soluciones. Es probable que en la misma letra de Cambalache se hallen indicios de como seguir adelante. Juntos lo iremos viendo.