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No soy politólogo, ni sociólogo, ni historiador, ni crítico literario, ni músico. Aunque les confieso que me gustaría ser algo de todo lo que mencione. Si puedo decir que soy escritor y quizás a través de mis palabras pueda de algún modo aproximarme a lo que no soy.

19 feb 2012

REAFIRMANDO MI POSICIONAMIENTO K

Domingo 19 de Febrero de 2012, primer entrada que escribo en el año y ha querido la casualidad que se me diera por hacerlo el día que la Presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, cumple años.
Si no había escrito aún en lo que va del año no fue por carecer de las ideas crudas que me impulsan a reflexionar y promover el debate, sino al hecho de haber estado vacacionando y escribiendo en otros sitios del (¿infinito?) universo web.
Seguramente mis puntos de vista, mis análisis y diagnósticos de la historia y la coyuntura siempre serán limitados, precarios y, probablemente, viciados de subjetividad. Mis estudios, mis lecturas, mis interpretaciones son y serán siempre insuficientes. No obstante ello, como cualquier persona común y corriente, tengo la necesidad de expresar lo que veo, lo que siento y razono. Consciente de la limitación de mi intelecto, siempre he sido proclive a escuchar otras voces, a leer otras opiniones. Siempre he gozado aprendiendo de quien evidencia mayor conocimiento y sabiduría para transmitirlo.

Pienso que las ideas, si nuestras mentalidades estan abiertas a las de los demás, evolucionan constantemente, conformando diversos niveles de sistemas cognitivos. Dicho esto, sería lógico razonar que hay sistemas más estables, robustos y, en cierta forma más conservadores, que no son tan sencillos de modificar. A su vez, deben existir otros sistemas cognitivos, otras redes de información, más inestables, influenciables a cualquier idea que pase cerca, lo que provoca una permanente mutación de los sistemas cognitivos. /
Por supuesto, ambos niveles, más y menos estable, conviven e interactuan de manera decisiva en nuestro intelecto, originado asi que tengamos razonamientos, conceptualizaciones mucho más firmes y arraigados que otros que pueden modificarse más facílmente. Todo esto, sin ser especialista en ninguna disciplina concerniente al cerebro humano, es casi una obviedad que me da pie para afirmar que todos tenemos, en nuestras diferentes maneras de ver y entender la realidad, y en las diversas ideologías que han ido evolucionando históricamente e incorporadas culturalmente a nuestro intelecto, ideas firmes, que no se modificaran así nomás y otras más inestables, débiles, facílmente influenciables por otras ideas, las que permanentemente estan entrando y circulando por nuestro sistema nervioso.
No voy a ponerme a considerar si nuestros cambios en la forma de pensar determinada realidad son producto de la debilidad de los sistemas cognitivos o de la fortaleza de las nuevas ideas. Son cuestiones que realmente escapan a mi comprensión y, por otra parte, ya los he de estar aburriendo con tanta teoría especulativa.


El otro día leía a un contacto en Facebook decir que en su momento había apoyado a este gobierno. Pero que, desde hacía un tiempo, suponía que iba a girar a la derecha. Finalmente, afirmaba él, ese giro se había concretado con algunas políticas implementadas. Creo que daba como ejemplo la recientemente sancionada ley antiterrorista y la quita de subsidios que originarían aumentos en diversos servicios. Ya he expresado mi ignorancia en muchas temáticas. La cuestión de las orientaciones ideológicas es una de ellas. ¿Qué es ser de izquierda o de derecha hoy en día, cuando muchos principios o tendencias de las históricas izquierdas o del Consenso de Washington han perdido fuerza o directamente estan desacreditados ante la sociedad? ¿Pagar la deuda externa, después de la extraordinaria quita lograda con Néstor Kirchner, es de derecha o izquierda? ¿Eliminar algunos subsidios, que congelan las tarifas pero a su vez desalientan las inversiones privadas, para bajar el impacto de la crisis económica global, es de izquierda o derecha?

Tener fuertes convicciones ideológicas siempre es respetable, ¡pero ojo con esos sistemas cognitivos que no te permiten modificar la manera de pensar la realidad!
Cierto es que tampoco es deseable que cedas ante la primera invasión de ideas nuevas. Creo que todo es parte de un gran proceso que debe tender al equilibrio, a cierta armonía: ¿todo lo que hace el gobierno es tan malo o tan bueno? ¿Todo es izquierda o derecha? ¿Todo es blanco o negro? Me parece que no, que siempre hay matices, posturas intermedias, alternativas posibles.
Seguramente muchas de las políticas del gobierno son nulas, insuficientes, precarias, contradictorias y todo lo negativo que se te ocurra. ¿Pero no se puede rescatar nada positivo de ellas? A los que critican a la Presidenta por soberbia o autoritaria, ¿acaso ya no hemos tenido demasiados gobernantes débiles, sumisos, que se bajaron los pantalones ante la más mínima presión de los poderes corporativos?
A los que critican el intervencionismo estatal, ¿acaso ya no hemos padecido lo suficiente la mano invisible del mercado, impuesta por el neoliberalismo aniquilador de las solidaridades más elementales?
Con todo lo expuesto digo que no me cierro a otras ideas, pero continúo apoyando al gobierno K. //

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